La vía principal del Corozo, La Candelaria y El Furrial, de Maturín, se destaca por la venta de los dulces artesanales que son una tradición no solo para la población monaguense, sino por quienes transitan con destino a otros estados.
En este sentido, los vendedores locales quienes llevan más de 30 años en este negocio que representa parte de la cultura de la entidad, indican que la comunidad de El Corozo fue la que dio paso a estas dulces ventas, pero que luego se fue expandiendo a comunidades aledañas.

La señora Doris Roca cuenta que lleva 40 años elaborando postres típicos para venderlos en la entrada de El Corozo, pero alega que actualmente es la única vendedora de esa localidad, debido a que los demás comerciantes decidieron emigrar y otros han fallecido.
«Yo fabrico durazno en almíbar, dulce de lechosa, jalea de mango, bocadillo de guayaba, mermeladas, crema de leche, leche de lechosa seca, entre muchos otros. Los que más se venden son las conservas que tienen un costo de mil bolívares y los turrones que están a partir de Bs. 500. Los envases grandes están en 8 dólares. Esos son los precios que manejamos por los momentos debido a que todo esta aumentando, por lo que los costos varían«, agrega.

Asimismo, Yeinis Guzmán, una de las vendedoras de la entrada de La Candelaria, comenta que, afortunadamente, ha tenido buenas ventas, siendo la jalea de mango el dulce de la temporada, que es muy buscada por los ciudadanos y turistas que llegan desde varias partes del país. Menciona que es un dulce típico de la comunidad de El Furrial.
«La jalea se elabora con mangos verdes o pintones, azúcar, y a veces especies como vainilla o clavo, resultando en una textura gelatinosa y un sabor agridulce delicioso, que a muchos les encanta«, destaca.
Por su parte, Rosa Rodríguez, otra vendedora, que lleva 35 años dedicándose a este negocio, resaltó que la elaboración de los dulces los hace con mucho amor y dedicación, para que cada persona disfrute del sabor tradicional que los caracteriza.