
En Los Cortijos, una de las tres familias que vivían al borde de un desastre inminente, debido a que el terreno donde se encontraba su vivienda se estaba desmoronando hacia un acantilado, fue reubicada. Sin embargo, aún quedan en peligro dos familias que temen el colapso de sus viviendas por el sedimento.
Andreina González, una de las afectadas, mencionó que sigue esperando ayuda del gobernador Luna, ya que tiene dos hijos menores y su esposo es discapacitado.




“Continúo en peligro. Éramos tres familias expuestas a este riesgo y solo reubicaron a una. No hemos recibido respuesta; hemos entregado cartas al gobernador y seguimos esperando porque no nos dan respuestas”.
Además, comentó que ya no tiene un acceso directo a su casa, ya que ese espacio se ha hundido por completo, y ahora debe pedir permiso a sus vecinos para pasar por el fondo y llegar hasta su hogar.
“No tengo agua porque las tuberías se han dañado junto con el terreno. Tengo dos pequeños, por favor. También nos pidieron buscar presupuestos para casas nuevas; los encontré y los llevé a la gobernación, pero no los aceptaron porque no tenían orden del gobernador para procesar los documentos”.

Según González, esta problemática lleva más de cinco años agravándose significativamente en los últimos dos años y medio, debido a las inclemencias del clima y al deterioro del sistema de drenaje en la zona.
“Cada vez que llueve, el barranco se abre más y el terreno de mi casa continúa cediendo. Estoy aterrorizada porque tengo niños. Los grandes árboles que había en el patio ya se han caído y tememos lo peor”.
La afectada espera una pronta respuesta por parte del gobernador y subraya que así como ayudaron a su vecino, espera recibir también asistencia para su familia.
Fotos/Juan Carlos Goitía