Mehmet Ali Agca, el exsicario turco que en 1981 disparó e hirió de gravedad al papa Juan Pablo II en el Vaticano, intentó establecer contacto con el actual pontífice, León XIV, durante su visita a la ciudad turca de Nicea (Iznik). El encuentro no se concretó, según reportes de la prensa local.
Agca, quien fue liberado de prisión en 2010, llegó a Nicea el día anterior, justo antes de la visita papal. Nicea es la ciudad donde el Papa León XIV ofreció hoy una oración ecuménica en memoria del histórico Concilio celebrado allí en el año 325 d.C.
Según el diario Hürriyet, Agca declaró públicamente su intención de reunirse con el Pontífice para una «charla de dos o tres minutos».
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El exsicario incluso posó para la prensa frente a la Basílica bizantina de Santa Sofía (hoy convertida en mezquita), donde declaró dar la bienvenida al Papa y subrayó la importancia de «mantener buenas relaciones con el Vaticano».
Medidas de seguridad y trayectoria criminal
Las autoridades turcas, en preparación para la llegada del Papa en helicóptero desde Estambul, aumentaron significativamente las medidas de seguridad. Agca fue acompañado por la Policía y abandonó la ciudad el mismo día de su llegada, frustrando su objetivo de acercarse al líder de la Iglesia Católica.
Mehmet Ali Agca es una figura controvertida y criminal. Fue condenado a cadena perpetua en Turquía por el asesinato del periodista Abdi Ipekçi en 1979, logrando escapar de prisión. Su atentado contra Juan Pablo II en 1981 lo llevó a una condena en Italia, donde fue perdonado personalmente por el Papa dos años después.
Desde su liberación, Agca ha difundido múltiples versiones, a menudo contradictorias, sobre el motivo del atentado contra Juan Pablo II, llegando a asegurar que se trató de un «plan divino» o incluso declarándose protagonista del «mayor milagro del cristianismo».
Con información de Notitarde