Cada 21 de diciembre, el mundo celebra el Día Mundial de la Meditación, una práctica milenaria que hoy cuenta con el respaldo de la ciencia moderna. Instituciones como la Mayo Clinic y la ONU destacan que dedicar apenas unos minutos al día a esta disciplina puede ser la clave para recuperar la calma y fortalecer la salud mental en un mundo cada vez más acelerado.
¿Qué es la meditación y cómo impacta en la salud?
Lejos de ser solo un ejercicio espiritual, la meditación es un entrenamiento mental que consiste en centrar la atención en el momento presente.
Según la Organización de las Naciones Unidas, es una herramienta universal para el bienestar que ha trascendido sus orígenes yóguicos y religiosos.
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El Dr. Claudio Waisburg, neurólogo y director del Instituto Soma, explica que sus efectos son consistentes:
- Salud emocional: Reduce el estrés, la ansiedad y los síntomas depresivos.
- Regulación mental: Favorece la tolerancia al malestar y disminuye la rumiación (el bucle de pensamientos negativos).
- Beneficios físicos: Contribuye a bajar la presión arterial y ayuda en el manejo del dolor crónico como tratamiento complementario.
5 vs. 30 minutos: ¿Cuánta meditación es necesaria?
La licenciada Gisela Moya, psicóloga e instructora de Yoga, aclara que no se trata de «dejar la mente en blanco», sino de gestionar la atención. La experta diferencia dos niveles de práctica:
- El «recreo» de 5 minutos: Ideal para bajar revoluciones, recuperar claridad y recargar energía durante la jornada laboral.
- La transformación de 30 minutos: Sostener este tiempo diariamente genera cambios estructurales en el cerebro, mejorando el balance neuroquímico y reduciendo la reactividad emocional (el «saltar» por impulsos).
Los cambios reales en el cerebro
La ciencia ha demostrado, mediante resonancias magnéticas y electroencefalogramas, que la meditación no es un estado pasivo. El Dr. Waisburg señala cuatro impactos clave:
- Fortalece la corteza prefrontal: Mejora el control ejecutivo y la capacidad de elegir respuestas en lugar de reaccionar automáticamente.
- Modula la amígdala: Reduce la actividad en la «red de amenaza» del cerebro, bajando los niveles de estrés.
- Aumenta la materia gris: Diversos estudios asocian la práctica constante con una mayor densidad neuronal en áreas de memoria y aprendizaje.
- Freno al envejecimiento: Ayuda a procesar mejor la información y ralentiza el deterioro cognitivo.
La meditación es una aliada contra el insomnio porque reduce la «activación simpática» (estado de alerta) y activa el modo de reposo y reparación del cuerpo.
Cómo empezar a meditar: consejos para principiantes
Para quienes desean iniciarse este 21 de diciembre, los expertos recomiendan:
- La regla de oro: «Mejor poco y diario que mucho y esporádico».
- Sin solemnidad: Busca un lugar cómodo, cierra los ojos y enfoca tu atención en la respiración.
- Amabilidad mental: Si la mente se dispersa, regresa suavemente al flujo de aire sin juzgarte.
8 tipos de meditación para cada necesidad
Dependiendo del objetivo, existen diversas técnicas:
- Mindfulness: Atención plena en el «aquí y ahora».
- Meditación en silencio: Sin guía verbal, a menudo marcada por sonidos de gongs.
- Mantra y Japa Mala: Repetición de sonidos sagrados con un collar de 108 cuentas.
- Metta Bhavana: Enfocada en cultivar amor y compasión universal.
- Sonido Primordial: Basada en mantras de la tradición védica.
- Meditación guiada: Ideal para principiantes que necesitan instrucciones paso a paso.
- Visualización: Uso de imágenes mentales para reducir la ansiedad física.
- Trascendental: Técnica específica que utiliza mantras personales para alcanzar estados profundos de calma.
Con información de Infobae