Ante la posibilidad de un incremento salarial en Venezuela este 2026, los ciudadanos del municipio Maturín manifestaron sus expectativas resaltando que el salario mínimo de un trabajador debería oscilar entre 500 y 1.000 dólares, dependiendo de la complejidad de cada labor.
Un punto importante señalado por los consultados es que el costo de la canasta básica supera los 500 dólares. En este sentido, sostienen que cualquier ajuste debe ser suficiente para cubrir alimentación, medicinas y productos de higiene personal, entre otros rubros esenciales para la vida cotidiana.
«Para una familia de cuatro personas, considero que el ingreso debería ser de 1.000 dólares, especialmente si hay hijos pequeños que requieren útiles, uniformes y gastos adicionales», comentó Nidia González, maturinés.
Esta opinión es compartida por Maritza Sánchez, también de la ciudad, aunque advirtió que esto no sería suficiente sin una estabilización de precios y una supervisión rigurosa por parte de los entes competentes para evitar especulación.



«Si aumentan el salario y los precios suben al doble, no se logra nada. Si todo se estabiliza y el nuevo sueldo permite ahorrar, eso sería un respiro. Actualmente, alguien con hijos no puede ni comprar un helado porque debe priorizar otros gastos urgentes», señaló Sánchez.
En la actualidad, el salario mínimo se mantienen en 130 bolívares más bonos adicionales como el de alimentación que se sitúa en $40 y un bono económico que asciende a 120$, haciendo un salario mínimo integral de $160. Sin embargo, algunos ciudadanos denuncian que en muchas instituciones no cumplen con esta norma, y que en el caso de los pensionados, solo reciben los 130 bolívares más un bono por la plataforma Patria que llega a $50 mensuales.
Para Carlos Durán, el aumento inicial debería ser de 500 dólares, considerando además la falta de empleos suficientes. Señaló que, pese a los anuncios sobre la inyección de 300 millones de dólares en la banca privada, el ciudadano común aún no percibe los beneficios derivados de la renta petrolera.



Control de precios y servicios
“Hay mucho desempleo. Por ahora, el Estado debería fijar el sueldo en 500 dólares, que es un monto que podría costear mientras se reajusta la economía. Además, los aumentos deben considerar el nivel de conocimiento y preparación de cada trabajador”, explicó Durán.
Lubis Guaimare, también habitante de Maturín, coincidió en que el monto debería situarse entre los 500 y 700 dólares. No obstante, insistió en la necesidad de fiscalizar los comercios.
«Aún no aumentan el sueldo y ya muchos supermercados han elevado sus precios. Subió el pasaje y la comida está cada día más cara; esperamos un ajuste real, pero con vigilancia en los establecimientos», destacó.
El optimismo de la ciudadanía se deja ver en sus rostros, sin embargo, también ha un contraste de escepticismo, pues ya en muchas ocasiones el salario mínimo se ha vuelto sal y agua, pues al aumentarlo, también aumentan los precios de los alimentos, bienes y servicios.
Fotos/Juan Goitía y Anselmo Sánchez (pasante)