Vecinos de la calle 2 del sector Las Mangas I, en el municipio Maturín, denuncian un desbordamiento de aguas servidas que afecta directamente a más de 100 personas de la comunidad.
Los habitantes detallaron que el problema persiste desde hace aproximadamente 20 años; sin embargo, en los últimos dos años la situación se ha intensificado. Resaltan que, pese a los constantes llamados a la empresa Aguas de Monagas y a la Alcaldía de Maturín, no han recibido una solución definitiva.
La comunidad manifiesta su preocupación por la salud de los residentes, especialmente niños, personas con discapacidad y adultos mayores, quienes son los más vulnerables a contraer enfermedades debido a la severa contaminación ambiental en la zona.





“Tenemos años con estas cloacas desbordadas, cuadrillas de Aguas de Monagas han venido e incluso sustituyeron algunas tuberías rotas, pero no todas. Ellos están conscientes de que el sistema ya no sirve, pero alegan que no tienen recursos para los trabajos. Mientras tanto, esas aguas putrefactas se meten en nuestras viviendas”, acotó Raúl León, vecino afectado.
León señaló que ya existen personas enfermas debido a que los olores fétidos afectan las vías respiratorias. Según explica, la mayoría de los residentes debe consumir antialérgicos constantemente para soportar la insalubridad y proteger su salud.
“El llamado es a todos los entes competentes para que nos presten atención. Entendemos que la situación es difícil, pero necesitamos que solucionen el problema antes de que haya más personas enfermas”, enfatizó.
Deterioro de la vialidad y riesgo estructural
Por su parte, Jesús Febres, otro vecino afectado, expresó su preocupación por el estado de la calle, la cual presenta graves daños. Aseguró que el flujo constante de aguas residuales está socavando el terreno, lo que genera el temor de que las estructuras de las casas puedan ceder a largo plazo.






“Es demasiada el agua negra; se han formado numerosos huecos y tuvimos que colocar ramas para alertar a los conductores y evitar accidentes. Yo mismo tengo que pagar a particulares para que laven parte de mi casa porque se llena de agua contaminada y moho. Ojalá atiendan esto rápido”, comentó Febres.
Los denunciantes aseguraron que la actividad económica de la zona también está herida. Negocios como panaderías, ventas de comida rápida y bodegas han tenido que cerrar sus puertas, mientras que otros intentan subsistir con pocos clientes debido a los olores nauseabundos que emanan de las alcantarillas.
Fotos/Juan Goitía y Anselmo Sánchez (pasante)