
Los residentes del sector Los Cortijos, en la parroquia Las Cocuizas, de Maturín, denuncian el estado de vulnerabilidad en el que se encuentran debido a dos problemáticas críticas: el inminente desplome de un poste eléctrico corroído y el avanzado deterioro de la vialidad, la cual acumula más de 20 años sin planes de bacheo o asfaltado.




Un peligro latente sobre la acera
La mayor preocupación de la comunidad es un poste de tendido eléctrico cuya base se encuentra totalmente oxidada. Los vecinos advierten que la estructura representa una «bomba de tiempo» tanto para los transeúntes como para el suministro energético de la zona.
«Cada vez que paso por esa acera lo hago con miedo; en cualquier momento puede caer y lastimar a alguien», señaló Rubén Vivenes, residente afectado. Por su parte, Héctor Palmares, comerciante del sector, relató que durante los días de lluvia los cables se balancean peligrosamente, provocando cortes intermitentes de electricidad. «Si ese poste se cae, mi negocio y las casas de la vía principal quedaremos totalmente paralizados», sentenció.
Vialidad en el olvido
A la crisis eléctrica se suma el estado «deplorable» de la carretera principal. Según Olga Rondón, vecina de la zona, los cráteres en el pavimento han convertido el tránsito vehicular en una maniobra de riesgo, causando daños frecuentes a los neumáticos y tren delantero de los vehículos.
«La última vez que asfaltaron fue hace más de 20 años. Urge un ‘cariñito’ para esta zona; es inaceptable que la entrada de un sector tan concurrido luzca en total abandono», denunció Rondón.
Llamado a las autoridades
La comunidad de Los Cortijos le hace un llamado urgente a la Alcaldía de Maturín y a la Gobernación de Monagas para que incluyan al sector en los planes de recuperación de servicios públicos.
Exigen la sustitución inmediata del poste eléctrico y un plan integral de asfaltado antes de que el deterioro de la infraestructura derive en una tragedia o en el aislamiento total de la comunidad.