Lo que para muchos comienza como una necesidad para ayudar a sus hijos en la conciliación familiar, resulta ser una de las mejores medicinas para el cerebro.
Un reciente estudio publicado por la American Psychological Association revela que los abuelos que participan activamente en el cuidado de sus nietos presentan un mejor funcionamiento cognitivo, especialmente en áreas como la memoria y la fluidez verbal.
Según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de inicios de 2025, el papel de los adultos mayores es fundamental para el sostenimiento de los hogares:
- 45% de los abuelos cuidan habitualmente de sus nietos.
- De este grupo, un 28% lo hace diariamente.
- Un 39% presta apoyo varias veces por semana, convirtiéndose en la pieza clave ante horarios laborales complejos.
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¿Por qué beneficia al cerebro?
La investigación, dirigida por Flavia Chereches de la Universidad de Tilburg, analizó a casi 3.000 abuelos mayores de 50 años. Los resultados sugieren que no es tanto la tarea específica (hacer deberes, jugar o cocinar) lo que importa, sino la experiencia global del cuidado.
Este estímulo social y emocional actúa como una barrera contra el deterioro de habilidades mentales. «Ser abuelo cuidador se reveló como más importante para el funcionamiento cognitivo que la frecuencia o las actividades específicas», señala Chereches.
La otra cara de la moneda
A pesar de los beneficios neurológicos, los expertos advierten sobre una línea delgada que no debe cruzarse. Cuando el cuidado deja de ser una elección placentera y se convierte en una obligación impuesta, aparecen riesgos para la salud mental.
Síntomas del agotamiento o burnout
Alfonsy Díaz Sánchez, psicóloga de Sanitas Mayores, advierte que los abuelos no deben ser vistos como una «solución ilimitada». El exceso de carga puede derivar en el síndrome del abuelo quemado, caracterizado por:
- Estrés crónico: Presión por estar disponible 24/7.
- Ambivalencia emocional: Sentimientos de culpa al desear tiempo propio frente al deseo de ayudar.
- Desconexión afectiva: En casos graves, aparece irritabilidad y rechazo hacia la tarea de cuidar.
«El apoyo de los abuelos es fundamental, pero debemos evitar que se conviertan en cuidadores a tiempo completo sin descanso», afirma Díaz Sánchez.
Claves para una convivencia saludable
Para que el cuidado de los nietos siga siendo un factor protector del cerebro y no una carga, los especialistas recomiendan establecer límites claros, fomentar la voluntariedad y asegurar que los abuelos dispongan de tiempo de calidad para sus propios proyectos de jubilación.
Con información de Cuidateplus