El club azulgrana comunicó formalmente su desvinculación del proyecto a la «European Super League Company», consolidando su retorno a las instituciones tradicionales del fútbol europeo.
El FC Barcelona ha hecho oficial su salida definitiva de la Superliga Europea. A través de un comunicado emitido este sábado, la entidad catalana informó tanto a la sociedad gestora del proyecto como al resto de clubes fundadores su decisión de romper vínculos con la competición.
Con este movimiento, el Real Madrid se queda como el único integrante activo de un proyecto que nació hace casi cinco años con la ambición de revolucionar el fútbol continental. Aunque el Barça no ha profundizado en los motivos técnicos en su comunicado, la salida responde a un distanciamiento estratégico que se venía fraguando en los últimos meses.
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El punto de inflexión ocurrió durante la reciente asamblea anual de clubes en Roma (ahora bajo las siglas EFC – Clubes Europeos de Fútbol). En dicho encuentro, el presidente azulgrana, Joan Laporta, escenificó su alejamiento de la «entente cordial» que mantenía con Florentino Pérez.
Laporta ha pasado de ser un socio clave en la Superliga a ofrecerse como mediador oficial entre los clubes rebeldes y la UEFA. Este giro diplomático busca normalizar las relaciones del Barça con los organismos rectores del fútbol internacional y asegurar su lugar en la toma de decisiones institucionales.
Esta renuncia llega en un contexto jurídico complejo. Si bien la justicia de la Unión Europea determinó en su momento que la FIFA y la UEFA abusaron de su «posición dominante» al bloquear la Superliga, el fallo también fue claro al señalar que:
«Una competición como la del proyecto de la Superliga no debe ser necesariamente autorizada por el simple hecho de existir un abuso de posición».
Con información de Globovisión