Padres y representantes de la escuela Luisa Ramona López Ruiz, junto a habitantes del sector Prados del Sur, de Maturín, denuncian las precarias condiciones de infraestructura en las que se encuentra esta institución educativa, lo que pone en riesgo el proceso de aprendizaje de los alumnos.
Señalan que los más de 300 niños que hacen vida en el plantel, no cuentan con baños aptos. Además, informaron que dos de los siete salones de clase están inhabilitados debido al deterioro, obligando a los estudiantes a recibir sus lecciones en el patio de la escuela bajo condiciones climáticas adversas.





“La situación de los baños es crítica; están colapsados por el desbordamiento de las cloacas. Hace pocos días, una niña no pudo aguantar y se hizo encima porque no tenía un lugar digno donde ir; su mamá tuvo que venir a buscarla. No es justo que estos niños pasen por estas necesidades para poder estudiar”, comentó una representante de la comunidad, quien prefirió mantener el anonimato.
Asimismo, alertaron sobre un déficit de al menos 340 pupitres, lo que obliga a muchos niños a ver clases sentados en el suelo, mientras que el personal docente tampoco cuenta con escritorios suficientes. A esto se suma la irregularidad en el servicio de alimentación escolar, por lo que hacen un llamado urgente a las autoridades educativas para que atiendan estas carencias.




Por su parte, Próspero Prado, vecino del sector, señaló que la comunidad ha luchado por construir la escuela poco a poco; sin embargo, lamentó que cada vez que llueve, la institución se inunda debido al colapso del sistema de aguas servidas.
“Vino una cuadrilla de Aguas de Monagas con un camión vacum, pero no solucionaron nada porque el problema persiste. Se requiere una solución profunda. Además, los niños deben ver clases fuera de los salones porque el calor es insoportable, además que el techo está en malas condiciones; ni siquiera tienen un ventilador y esas criaturas se asan dentro de las aulas”, acotó Prado.
Fotos/Juan Goitía