Pasadas las 6:00 de la tarde, el servicio de transporte público en Maturín se convierte en un dolor de cabeza para los usuarios. Pasajeros denuncian que, a esa hora, muchos choferes imponen sus propias reglas, destacando el cobro excesivo del pasaje y la contaminación sónica dentro de las unidades.
Los afectados señalaron que el volumen estridente de la música es un problema recurrente, especialmente en las rutas 16, 18, 40 y 41, donde los conductores parecen ignorar la comodidad de quienes abordan el vehículo.



“Aunque uno les pide por favor que bajen el volumen, no lo hacen. Nosotros estamos pagando un pasaje y merecemos respeto. No es posible que tengamos que gritar para indicar la parada o para que escuchen cuando vamos a pagar, todo por el alto volumen de la música”, resaltó el usuario Ronaldo Ortega.
Además del ruido, los ciudadanos denunciaron la alteración de los precios en las rutas que se dirigen hacia Los Guaritos. Mientras que el tabulador oficial establece el pasaje en 100 bolívares, algunos conductores exigen hasta 150 bolívares o más al caer la tarde.
“He llegado a pagar más de 120 bolívares en los carritos que van a Los Guaritos. A veces ni siquiera los tomo desde el centro y aun así me exigen montos superiores. Como estudiante, esto me perjudica enormemente y lo peor es que no hay ninguna supervisión”, añadió Alejandra Hernández.
Déficit de unidades y «carritos piratas»
Los usuarios califican la situación como un abuso y exigen a las autoridades competentes que fiscalicen las unidades y sancionen a quienes incumplen las tarifas legales.




Asimismo, reportaron que al final de la tarde la disponibilidad de autobuses disminuye drásticamente. Esta escasez obliga a la mayoría de las personas a recurrir a los denominados «carritos piratas», los cuales operan sin control y suelen ser los principales protagonistas de los cobros excesivos.
Fotos/Juan Goitía