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Maturineses: el aumento salarial es la prioridad absoluta

La exigencia de un sueldo digno que permita "comprar el pan de cada día", junto con un sistema de salud mejorado son las principales prioridades

A dos meses del inicio de una nueva etapa política y social en el país, los ciudadanos de Maturín mantienen altas expectativas, aunque marcadas por una profunda preocupación ante el costo de la vida.

A través de un sondeo realizado en las calles de la capital monaguense, los residentes coincidieron en que el ajuste del salario mínimo y la recuperación de la infraestructura hospitalaria son las tareas más urgentes para el bienestar colectivo.

Para gran parte de los entrevistados, el ámbito económico sigue siendo el desafío más complejo. A pesar de los movimientos recientes en la dinámica nacional, muchos ciudadanos reportan que aún no perciben un alivio en sus bolsillos, ya que el poder adquisitivo actual resulta insuficiente para cubrir la canasta básica. Señalan, especialmente, el alto costo de productos esenciales como la carne y los huevos.

«Hasta ahora no he visto ningún cambio. Espero que el país surja porque en los hospitales no se ve nada; necesitamos mejoras en todo, tanto en sueldos como en salud. Mi deseo es que haya una mejor calidad de vida para todos los venezolanos», afirmó Carmen Salazar.

La inflación y la inestabilidad cambiaria

En sintonía con esta visión, Fidel Martínez destacó la persistente inflación y la inestabilidad cambiaria como factores que golpean el presupuesto familiar.

“Esperamos un cambio, pero hasta ahora todo sigue igualito. El dólar va para arriba y la mercancía está exageradamente cara”, señaló Martínez, subrayando que en el mercado local los precios no han mostrado tendencia a la baja.

Desde una perspectiva de bienestar integral, María Velásquez enfatizó que la transformación debe ser multidimensional y abarcar áreas como la educación, la vialidad y el transporte.

«Queremos mejoras en la parte de salud y escolar. El sueldo actualmente no representa nada; necesitamos que sea mejorado y que los precios de la comida sean acordes a lo que uno percibe. La esperanza es que regrese nuestra gente que se ha ido y que el país ofrezca calidad de vida», expresó Velásquez.

Un enfoque en la confianza y los valores

No obstante, existen voces que perciben una evolución en el clima social. Tal es el caso de Gabriel Luna, quien manifestó haber notado un cambio «físico y espiritual» en el entorno, resaltando una mayor sensación de confianza y tranquilidad en las calles.

Luna sostiene que el enfoque debe estar en la creación de oportunidades laborales y el rescate de los valores cívicos: «El país tiene que esperar las oportunidades, no que te regalen nada. Lo que se trabaja es lo que se valora. Debemos recuperar los valores, respetar los semáforos y la educación; eso es lo más importante», sostuvo, diferenciándose de quienes priorizan exclusivamente el ajuste salarial inmediato.

El clamor general de los maturineses apunta a que los próximos meses sean decisivos para la estabilización de la economía real. La exigencia de un sueldo digno que permita «comprar el pan de cada día», junto con un sistema de salud que garantice el acceso a medicamentos y cirugías, se mantiene como el eje central de la demanda ciudadana en este periodo de transición.

Fotos/Juan Goitía y Anselmo Sánchez (pasante)

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