Hasta una hora esperan los habitantes del sector Viboral de la parroquia Boquerón, en Maturín, para que pasen las rutas del transporte público que cubren la zona. Así lo denunciaron los vecinos, quienes aseguraron que, además de la falta de vehículos, los choferes cobran “lo que se le da la gana”.
La situación de movilidad se ha vuelto pésima para quienes dependen diariamente de las unidades de transporte para trasladarse hacia el centro de la ciudad. Los usuarios señalan que a pesar de la falta en frecuencia de las unidades, el costo del pasaje no se rige por ninguna tarifa oficial, afectando directamente el bolsillo de los trabajadores y adultos mayores de la comunidad.


«El pasaje era más o menos que uno podía ir al centro, pero entonces resulta ser que lo llevaron a 120 bolívares el pasaje y lo aumentan a cada rato, entonces para completar no hay el transporte. necesitamos que las autoridades presente atención», expresó Luisa Rondón, habitante de la zona.
Bajos el sol esperan largo rato
Según el testimonio de los afectados, las únicas líneas que prestan servicio en el sector son las rutas 48 y 52, las cuales operan con una cantidad insuficiente de microbuses, carritos y busetas. Esta escasez obliga a los residentes a permanecer bajo el sol o la lluvia por tiempo indefinido, sin que exista una autoridad que supervise la operatividad de estas concesiones.


«Están cobrando lo que ellos mejor les parezca, eso es lo que ellos están cobrando. ¿Será que no hay alguien que venga a fiscalizar eso? Porque de verdad, póngale yo, a mí me quitan 100 bolívares de bajar para el centro y yo que soy una señora ya de edad», denunció una de las vecinas afectadas por la situación.
Los residentes de Viboral y Las Piedritas hacen un llamado urgente a los organismos competentes y a la Dirección de Transporte Municipal para que se establezca una fiscalización real en la parroquia Boquerón.
«Exigimos que se garantice el cumplimiento de las tarifas legales y se aumente la flota de vehículos para poner fin a las horas de espera que actualmente condicionan su rutina diaria», señalaron los afectados de la zona.
Fotos/Juan Goitía