
La Fiscalía de Brasil respaldó la prisión domiciliaria Bolsonaro este lunes 23 de marzo, una decisión clave para el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple condena por golpismo y se encuentra hospitalizado en Brasilia por una neumonía grave. El juez Alexandre de Moraes deberá pronunciarse sobre la petición en los próximos días.
El fiscal general de Brasil, Paulo Gonet, respondió a la solicitud del juez De Moraes, argumentando que el estado de salud del exmandatario requiere una atención constante que el sistema penitenciario no puede proporcionar. Bolsonaro, de 71 años, ingresó al hospital el 13 de marzo con neumonía bilateral bacteriana.
Salud de Bolsonaro, factor clave en la solicitud
Este desarrollo en el caso del expresidente brasileño, quien cumple condena por golpismo, genera expectativa en la región latinoamericana, incluyendo a Venezuela. Los procesos judiciales que involucran a figuras políticas de alto perfil son observados con interés por sus implicaciones en el estado de derecho y la estabilidad democrática.
Desde su ingreso en una unidad de cuidados intensivos de un hospital privado de Brasilia, el expresidente (2019-2022) ha mostrado una evolución favorable. Aunque ya no tiene fiebre gracias al tratamiento con antibióticos, su alta hospitalaria aún no tiene fecha prevista, según el equipo médico.
Gonet afirmó que Bolsonaro «se encuentra, de forma comprobada, sujeto a súbitas e imprevisibles alteraciones perjudiciales». La Fiscalía considera que la prisión domiciliaria Bolsonaro es necesaria para asegurar un monitoreo integral de su condición médica, fundamental para su recuperación.
El camino legal y antecedentes médicos en Brasilia
La postura favorable de la Fiscalía acerca al exmandatario a cumplir el resto de su pena en casa. Sin embargo, la decisión final recae en el juez De Moraes, quien hasta la fecha mantuvo una postura inflexible ante esta posibilidad.
Esta hospitalización reciente aumentó la presión sobre el magistrado.Bolsonaro sufrió diversos problemas de salud que él y su entorno atribuyen a la puñalada recibida en la campaña electoral de 2018, lo que lo llevó a pasar por el quirófano varias veces. Estos trastornos incluyen crisis recurrentes de hipo y vómitos, que su equipo médico vincula a la última neumonía por broncoaspiración.
El dirigente ultra fue recluido en noviembre pasado y, desde enero, se encuentra en un complejo penitenciario en Brasilia. En septiembre de dos mil veintitrés, el Supremo lo condenó a veintisiete años de cárcel, incluidos veinticuatro de inhabilitación, por liderar un complot golpista.
Vía VTV
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