Bienestar

¿Por qué crecen los pies durante el embarazo? El papel de la relaxina y otros factores

Según expertos, hasta 7 de cada 10 mujeres experimentan un aumento en el tamaño de sus pies, tanto a lo ancho como a lo largo, durante el periodo de gestación

El embarazo transforma el cuerpo femenino de pies a cabeza, y literalmente, los pies no son la excepción. Según expertos, hasta 7 de cada 10 mujeres experimentan un aumento en el tamaño de sus pies, tanto a lo ancho como a lo largo, durante el periodo de gestación.

La Relaxina: La hormona responsable del cambio

La causa principal de este fenómeno es la relaxina, una hormona que el cuerpo segrega desde el primer trimestre. Según explica Marta Vinyals, podóloga y profesora de la Universidad de Barcelona, esta hormona tiene un impacto directo en los tejidos conectivos.

  • Flexibilidad para el parto: A partir del segundo trimestre, la relaxina aumenta la laxitud de los ligamentos para dar movilidad a la pelvis.
  • Efecto colateral en los pies: Al actuar sobre todos los ligamentos, provoca un descenso del arco plantar. Esto genera una tendencia al pie plano, lo que aumenta la longitud y anchura de la extremidad.

Más allá de los ligamentos: Peso y edema

Además de la actividad hormonal, existen otros factores que contribuyen a que el calzado habitual deje de quedar bien:

  1. Aumento de peso: Un incremento promedio de entre 11 y 18 kilos genera una sobrecarga en la fascia plantar y el tendón de Aquiles, provocando en ocasiones dolor.
  2. Retención de líquidos (Edema): La acumulación de líquidos puede hacer que el pie se vea más «gordito». Aunque suele ser un efecto bilateral, en algunos casos el edema puede afectar más a una pierna que a otra.

«El pie se adapta a la nueva carga y a la flexibilidad ligamentosa, de forma similar a lo que ocurre con los niños pequeños, cuyos pies son más planos debido a la elasticidad de sus ligamentos», señala Vinyals.

¿Vuelven los pies a su tamaño original tras el parto?

Esta es la pregunta más frecuente entre las madres. La respuesta corta es: en la mayoría de los casos, sí, pero con matices.

  • Recuperación gradual: Si la mujer recupera su peso y hábitos previos al embarazo, el pie suele retomar su tamaño habitual poco a poco.
  • Cambios permanentes: En algunos casos descritos por la literatura médica, el pie puede quedar ligeramente más ensanchado de forma definitiva, obligando a la mujer a subir media o una talla de calzado de forma permanente.

Con información de Notitarde

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