
El Sábado de Gloria o también conocido como Sábado Santo, conmemora el paso de Jesucristo entre su muerte en la Cruz y su resurección. La religión lo cataloga como un tiempo de transición por el luto y la reflexión que acompañan a esta festividad religiosa.
El origen del Día del Gran Silencio
El Sábado de Gloria representa la renovación de la fe, el arrepentimiento de los pecados y la recreación del bautismo. A esta fecha también se le conoce como el “Día de Gran Silencio” por la muerte de Cristo, y la espera por su regreso, para después subir al cielo en el tercer día.
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El Papa Emérito Benedicto XVI, en el año 2010, expresó la definición del Sábado Santo: “El Sábado Santo es el día del ocultamiento de Dios, como se lee en una antigua homilía: ¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad, porque el Rey duerme. Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción a los infiernos”.
Hay que señalar que estas palabras evocan el Credo cuando decimos que Cristo,“padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos”.
La Vigilia Pascual
Al caer la noche del Sábado Santo comienza “La Vigilia Pascual”, que es conocida como “madre de todas las Vigilias”, y secelebra la resurrección de Jesús y evoca el pasaje bíblico (Mc 16, 01):
“Un grupo de mujeres llegan al sepulcro para terminar de embalsamar a Jesús, pero no encuentran su cuerpo. Luego, un ángel se aparece: ¿Buscan a Jesús el Nazareno? No está aquí. Ha resucitado. Decidles a sus discípulos que vayan a Galilea y allí lo verán” (Mc 16, 01).
Por esto, antes de medianoche del Sábado Santo, la iglesia realiza una celebración dividida en cuatro partes importantes: