El presidente colombiano Gustavo Petro reaccionó a la decisión del gobierno del ecuatoriano Daniel Noboa de elevar del 50 % al 100 % los aranceles a las importaciones colombianas. El mandatario advirtió que esta medida representa un quiebre definitivo en las relaciones comerciales regionales y pone en duda la continuidad de su país en los mecanismos de integración vigentes.
A través de sus canales oficiales, Petro manifestó su rechazo absoluto a la política económica adoptada por Quito. «Esto es simplemente una monstruosidad pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí. La canciller debe iniciar el paso en el Mercosur a ser socios plenos y dirigirnos hacia el Caribe y Centroamérica con más fuerza», afirmó el jefe de Estado colombiano.
La determinación de la administración de Noboa surge en un contexto de alta fricción política, luego de que Petro señalara a Jorge Glas como un preso político del régimen ecuatoriano. Estas afirmaciones generaron un rechazo inmediato por parte de Ecuador, que calificó las palabras del mandatario vecino como un atentado contra la soberanía nacional y procedió al llamado a consultas de su embajador en Bogotá.
El Ministerio de Producción de Ecuador justificó el incremento arancelario bajo el argumento de una supuesta falta de controles efectivos en la seguridad fronteriza por parte de Colombia. Sin embargo, el endurecimiento de las condiciones comerciales coincide con el deterioro del diálogo directo entre ambos mandatarios, afectando un intercambio que históricamente superaba los 2.800 millones de dólares anuales.
Guerra comercial y energética golpea la integración regional
La crisis entre ambas naciones traspasó la esfera arancelaria para impactar sectores estratégicos como la energía y el transporte de hidrocarburos. Colombia suspendió previamente la interconexión eléctrica que abastecía el déficit de generación ecuatoriano, mientras que Quito respondió multiplicando por diez el costo del transporte de crudo de Ecopetrol a través de sus oleoductos nacionales.
Esta escalada de sanciones recíprocas marca el punto más crítico de la relación bilateral en la última década. La búsqueda de nuevos socios en el Mercosur y Centroamérica, propuesta por Petro, sugiere un cambio de eje en la política exterior colombiana ante la parálisis de la Comunidad Andina y el agotamiento de los mecanismos de resolución de conflictos comerciales entre los dos países.
Vía Últimas Noticias