La era de la exploración lunar ha marcado un nuevo hito. A las 2:07 horas (hora peninsular española), la cápsula Orion de la NASA amerizó con éxito en las costas de San Diego, California, culminando la histórica misión Artemis II. Este regreso pone fin a una travesía de 10 días que llevó a la humanidad más lejos de lo que jamás había llegado en el espacio profundo.
Un regreso triunfal para la tripulación
Los cuatro astronautas a bordo —Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen— regresaron sanos y salvos tras completar un recorrido de 1.117.658 kilómetros. La misión no solo probó las capacidades de la nave, sino que llevó a la tripulación al lado oculto de la Luna, estableciendo un récord de distancia respecto a la Tierra para una misión tripulada.
El reingreso a la atmósfera fue, en palabras de los expertos, tan crítico como el lanzamiento del pasado 2 de abril. Durante el descenso, los tripulantes experimentaron una fuerza equivalente a cuatro veces su peso corporal debido a la aceleración gravitacional.
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El desafío del escudo térmico y la «bola de fuego»
Uno de los momentos más tensos de la misión fue la reentrada atmosférica. Para proteger a los astronautas, la cápsula Orion se desprendió de su módulo de servicio y se alineó con precisión para enfrentar temperaturas extremas de 2.700°C.
- Velocidad máxima: La nave alcanzó los 40.000 km/h durante la caída.
- Silencio de radio: Debido a la envoltura de plasma incandescente que rodeó la nave (fenómeno descrito por el piloto Victor Glover como una «bola de fuego»), las comunicaciones se interrumpieron durante 6 minutos, tal como estaba previsto.
- Frenado progresivo: A los 6.700 metros de altitud, el sistema de paracaídas de varias etapas se desplegó con éxito, reduciendo la velocidad de la Orion hasta los 30 km/h al momento del impacto con el agua.
Siguiente destino: El Centro Espacial Johnson
Tras el amerizaje, equipos especializados de la NASA y del ejército de los Estados Unidos rescataron a los astronautas para trasladarlos en helicóptero al buque USS John P. Murtha. Tras las evaluaciones médicas iniciales, la tripulación volará hacia Houston, Texas, para reencontrarse con sus familias en el Centro Espacial Johnson.
Este éxito representa un paso decisivo para las aspiraciones de EE. UU. de establecer una presencia humana permanente en la Luna y, eventualmente, enviar misiones tripuladas a Marte.
Con información de Cactus 24