
En una jornada marcada por la espiritualidad y la unión, la comunidad cristiana de Maturín se congregó este sábado 11 de abril en los espacios de la Plaza Rómulo Gallegos para celebrar el evento «Canta a Jesús Conmigo».
La actividad, que reunió a representantes de más de 20 iglesias de la región, transformó este emblemático punto de la ciudad en un escenario de adoración y encuentro ciudadano.
Un movimiento de exaltación y rescate
La pastora Liliana Medrano, presidenta de la Consejo de Ministros Cristianos del estado Monagas (Comicem), destacó que esta iniciativa nació «primero en el corazón de Dios».
Desde el corazón del centro de Maturín, Medrano definió la actividad como un movimiento de cánticos tradicionales que busca conectar tanto a creyentes como a aquellos que aún no se han acercado a la fe.


«La idea es exaltar a Cristo como número uno en nuestras vidas y rescatar ese conocimiento de para quién es la gloria. Queremos llevar este mensaje a otros municipios y, si Dios lo permite, a otros estados», afirmó la presidenta de Comicem.
Evangelismo y salvación
Por su parte, el pastor José Luis Delgado enfatizó el carácter evangelístico de la jornada. Según Delgado, el objetivo principal es «ganar almas para el Señor» y dar a conocer en todo el territorio monaguense que Jesucristo es el único capaz de sanar y libertar.
Ambiente de júbilo: música, ddanza y fe
El ambiente que se vivió en la Plaza Rómulo Gallegos fue de total efervescencia espiritual. Los transeúntes y asistentes pudieron disfrutar de:
- Danzas Típicas y Cristianas: Grupos de niñas y jóvenes, ataviadas con trajes que lucían los colores del tricolor nacional, realizaron coreografías con panderos, simbolizando la alegría de la fe en el contexto venezolano.
- Adoración Colectiva: Un coro de jóvenes lideró cánticos de adoración que fueron coreados con fervor por el público presente, quienes, con manos alzadas y ojos cerrados, crearon una atmósfera de profunda reflexión.
- Identidad Comunitaria: El uso de camisas con el logo «Canta a Jesús conmigo» unificó a los participantes, reforzando el sentido de pertenencia y propósito compartido en este espacio público.
El evento no solo sirvió como un espacio de culto, sino como un recordatorio del impacto social y la capacidad de convocatoria de la iglesia cristiana en la ciudad, dejando una huella de paz y entusiasmo entre los maturineses que se dieron cita en la plaza.



