Muchas mujeres crecen pensando que menstruar con dolor, con coágulos o con un sangrado muy abundante es simplemente parte del ciclo. Pero no siempre es así. Cuando el periodo obliga a cambiar con frecuencia la toalla, el tampón o la copa menstrual, exige usar doble protección o interfiere con la rutina diaria, puede haber señales que vale la pena revisar junto a profesionales.
En algunos casos, detrás de esos episodios pueden estar las coagulopatías.
¿Qué son las coagulopatías?
Las coagulopatías son alteraciones en la capacidad del cuerpo para frenar los sangrados. Eso puede hacer que los episodios de sangrado sean más intensos, más prolongados o más frecuentes de lo habitual.
Pueden ser congénitas, es decir, estar presentes desde el nacimiento; o adquiridas, cuando aparecen más adelante en la vida.
Entre los trastornos que pueden causar sangrados abundantes en mujeres están la enfermedad de Von Willebrand, las deficiencias de factores de coagulación (como el déficit de factor VII) y algunos trastornos de la función plaquetaria, como la trombastenia.
En estos casos, el cuerpo puede tener más dificultades para controlar el sangrado de forma adecuada, y una de las manifestaciones que puede llamar la atención es, precisamente, la menstruación abundante.
Señales a las que hay que estar atenta
Aunque técnicamente la medicina habla de un sangrado menstrual promedio de entre 30 y 50 mililitros por ciclo, y se considera abundante cuando supera los 80 mililitros¹, casi ninguna mujer mide su periodo de esa manera.
Por eso conviene mirar señales más cotidianas, de esas que aparecen un día en la vida de cualquier mujer y que, a veces, se terminan normalizando.
Entre ellas están la necesidad de cambiar la toalla, el tampón o la copa menstrual con una frecuencia mayor a cada dos horas, usar doble protección para evitar accidentes, presentar
coágulos grandes (de más de dos a 2,5 centímetros) o notar que la menstruación empieza a interferir con actividades diarias, como trabajar, estudiar o cumplir compromisos.
También vale la pena prestar atención cuando el sangrado deja de sentirse manejable y empieza a condicionar la forma en que una mujer organiza sus días.
Más allá de la cantidad, el punto está en reconocer cuándo el periodo deja de ser una molestia esperable y empieza a convertirse en una señal de alerta. Si el sangrado obliga a cancelar planes, genera preocupación o se repite constantemente con ese nivel de intensidad, puede ser momento de consultar con profesionales de la salud.
No solo importa lo que pasa durante el periodo
El sangrado menstrual abundante puede ser una de las señales más visibles de las coagulopatías, pero no es la única. También hay otros signos que pueden indicar que vale la pena una evaluación médica. Entre ellos están:
- Los sangrados nasales frecuentes que duran más de 15 minutos.
- El sangrado de encías espontáneo o al cepillarse
- El sangrado prolongado (de más de cinco minutos) tras cortes pequeños
- La aparición frecuente de morados, sobre todo si aumentan de tamaño y no están relacionados con golpes o traumas claros.
Si a estas señales se suman antecedentes familiares de problemas de coagulación, lo mejor es no restarle importancia a ninguna señal.
Cómo se diagnostican las coagulopatías
El proceso suele comenzar con una historia clínica detallada, en la que se revisan los antecedentes familiares, los episodios de sangrado espontáneo y también lo que ha ocurrido ante situaciones como cirugías, extracciones dentales o cortaduras.
A partir de ahí, los médicos pueden pedir exámenes iniciales, como el hemograma y los tiempos de coagulación. Según el perfil de cada paciente y lo que muestren esas primeras pruebas, también pueden solicitar estudios más específicos para detectar enfermedades como las mencionadas.
Una de las dificultades que hacen que el diagnóstico tarde es que muchas de estas señales se normalizan durante años, sobre todo cuando aparecen durante la menstruación. A eso se suma que todavía hay falta de formación en coagulopatías en los programas de medicina, lo que puede retrasar la sospecha diagnóstica.
También persiste un acceso desigual a pruebas diagnósticas avanzadas, que no están disponibles en toda Colombia. Todo eso puede hacer que mujeres con síntomas de larga data tarden más de lo debido en llegar a una valoración completa.
Cifras a tener en cuenta
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estiman que hasta el 1 % de las mujeres² podría tener un trastorno hemorrágico sin diagnosticar.
A eso se suma que algunos estudios clínicos señalan que entre el 20 % y el 50 % de las mujeres experimentan sangrado menstrual abundante en algún momento de su vida, y que en algunas de ellas esta puede ser la primera manifestación de una coagulopatía.
En Colombia, la Cuenta de Alto Costo reportó 389 casos nuevos entre 2024 y 2025³. De ese total, el 66 % correspondía a mujeres.
La menstruación puede decir mucho más de lo que parece. Ante sangrados abundantes, repetidos o acompañados de otras señales, buscar orientación médica puede ser una forma de entender mejor lo que ocurre.
Vía Aló Colombia
Fuentes: