Mientras la ciudad de Maturín mostraba una faceta inusual con la mayoría de sus santamarías abajo debido al feriado nacional por el Día del Trabajador, la dinámica económica no se detuvo en el casco central. La avenida Miranda y la calle Monagas exhibieron un flujo constante de actividad, impulsado principalmente por los vendedores informales que decidieron no tomarse el día de descanso para garantizar el sustento diario.
«Para nosotros no hay feriado que valga porque el compromiso con la familia es diario. Ya desde hace años en Venezuela aprendimos que no se puede descansar; si no trabajamos hoy, no comemos mañana. Aunque sabemos que la situación económica del país está saliendo adelante poco a poco, todavía no estamos en una posición que nos permita darnos el lujo de parar», afirmó José Martínez, quien se dedica a la venta de ropas en la calle Monagas.


El contraste fue evidente durante todo el recorrido por las principales arterias viales del centro. A pesar de que los establecimientos comerciales formales cumplieron con el asueto laboral, los puestos de ropa, calzado y alimentos de la economía popular funcionaron con normalidad en algunas avenida y calles.
Los comerciantes indicaron que estas fechas, lejos de ser un retiro, representan una oportunidad para captar a los ciudadanos que, aprovechando el día libre, salen a realizar compras puntuales en las calles.


«La economía se mueve gracias al esfuerzo de quienes estamos en la calle. Es cierto que se ve una ligera mejoría en el movimiento comercial general, pero el vendedor informal sigue siendo el termómetro de la realidad. Trabajamos con la esperanza de que pronto ese crecimiento del que se habla nos permita tener la estabilidad que antes teníamos, pero por ahora, el 1 de mayo es un día más de faena», señaló Carmen Ruiz, vendedora.
Fotos/Juan Goitía