El presidente de Colombia, Gustavo Petro, manifestó su firme rechazo a las recientes declaraciones de su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien sugirió una posible incursión militar en Cuba. Petro calificó cualquier intento de agresión contra la isla como un ataque directo a la soberanía de toda Latinoamérica.
La controversia surgió tras el discurso de Trump en Florida el pasado viernes 1 de mayo, donde insinuó que un portaaviones estadounidense —mencionando el USS Abraham Lincoln— podría hacer escala en costas cubanas de regreso de Oriente Medio para forzar una capitulación del gobierno de La Habana.
Petro: «El Caribe es una zona de paz»
A través de sus canales oficiales, el mandatario colombiano defendió la libre determinación de los pueblos y la vigencia de los tratados regionales de no agresión.
«No estoy de acuerdo con una agresión militar a Cuba porque eso es una agresión a Latinoamérica. Dijimos que el Caribe es una zona de paz y eso debe respetarse. Son los cubanos y cubanas los únicos dueños de su país», sentenció Petro, invocando además el legado de José Martí para reafirmar la soberanía de las repúblicas del continente.
Máxima presión y endurecimiento de sanciones
Las declaraciones de Trump coinciden con la firma de una nueva orden ejecutiva que endurece el cerco económico contra La Habana. El gobierno de Estados Unidos, que mantiene un bloqueo petrolero desde enero permitiendo únicamente el ingreso de crudo ruso, justifica estas medidas bajo la premisa de que Cuba representa una «amenaza extraordinaria» para su seguridad nacional.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció que las amenazas de Washington han alcanzado un «nivel peligroso y sin precedentes», haciendo un llamado urgente a la comunidad internacional para frenar una posible escalada bélic
Reacción diplomática desde La Habana
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, restó eficacia a las medidas coercitivas impuestas recientemente, asegurando que las sanciones no lograrán amedrentar a la administración de Díaz-Canel. Mientras tanto, en las calles de La Habana, diversos sectores sociales se movilizaron frente a la Embajada de EE. UU. para protestar contra la política de «máxima presión» impulsada desde la Casa Blanca.
Vía Versión Final