Un oso que mantenía en vilo a los habitantes de la ciudad de Utsunomiya, al norte de Tokio, fue capturado con éxito este martes 9 de junio. El operativo puso fin a tres días de intensa alarma social que obligaron a las autoridades a suspender las clases en 94 escuelas de la localidad y a desplegar un masivo contingente de búsqueda en una de las zonas más pobladas de Japón.
El ejemplar fue localizado oculto entre los arbustos de una vivienda particular, muy cerca de una concurrida estación de tren. La captura se concretó alrededor de las 15:45 horas (hora local), cuando un equipo integrado por empleados municipales y cazadores rodeó la residencia y un veterinario logró neutralizar al plantígrado mediante el disparo de un dardo tranquilizante.
Un recorrido caótico por el centro urbano
El animal fue avistado por primera vez en la ciudad el pasado 6 de junio. Desde entonces, su presencia generó decenas de reportes ciudadanos tras deambular por puntos críticos y de alta afluencia pública, tales como:
- Un parque y una biblioteca pública.
- Una escuela y un campus universitario.
- Un centro comercial y un mercado mayorista.
Ante el inminente peligro para la población, las fuerzas de seguridad recurrieron al uso de tecnología avanzada, desplegando drones y helicópteros para rastrear los movimientos del animal desde el aire, especialmente luego de registrarse casi una decena de avistamientos en la madrugada del martes.
Crisis nacional: Cifras récord de ataques de osos en Japón
Este incidente coincide con otra intensa búsqueda en la ciudad de Fukushima (al noreste del país), donde las autoridades intentan localizar a un segundo oso que ya ha dejado un saldo de cuatro personas heridas.
El preocupante incremento de encuentros entre humanos y fauna silvestre se ha convertido en una problemática de alcance nacional. En lo que va de año, ya se han contabilizado cuatro muertes por ataques de osos en el archipiélago.
Según datos estadísticos oficiales, el año fiscal 2025 (que concluyó en marzo) cerró con una cifra récord de más de 50.000 avistamientos, un máximo histórico de 13 muertes y 238 heridos debido a encuentros con estos animales, lo que ha encendido las alarmas sobre el desplazamiento de los osos hacia entornos urbanos en busca de alimento.
Con información de Primicia