En la calle III del sector Santa Inés I, de Maturín, los habitantes reportan una preocupante situación: cada vez que llueve, la vía colapsa por el estancamiento de agua. Este escenario crítico impide a los vecinos salir de sus hogares y paraliza la movilidad de toda la comunidad.
El problema se intensifica debido a las condiciones de la infraestructura vial de la zona; al ser calles de tierra, las precipitaciones convierten el sector en un lodazal de difícil tránsito tanto para peatones como para vehículos.



«Aquí en Santa Inés estamos damnificados desde que llovió, el agua no ha bajado y estamos totalmente inundados; no hemos podido salir de nuestras casa y esto pasa cada vez que cae un aguacero muy fuerte», señaló Marbelys Arrieta, afectada.
Esta contingencia no solo genera incomodidad, sino que impacta de manera directa en la salud y el bienestar de las familias vulnerables de la comunidad, impidiéndoles atender emergencias médicas o realizar diligencias prioritarias.
«Necesitamos salir a hacer nuestras diligencias. Mi mamá que está enferma y a cada momento tenemos que ir a comprar algún medicamento y no podemos salir de la casa cuando llueve. Eso está totalmente inundado y no baja fácil. Entonces tenemos que esperar que pase la lluvia es una odisea», denunció Arrieta.


Ante este panorama y el riesgo inminente de nuevos episodios pluviales, la comunidad hace un llamado a las autoridades competentes para que se apersonen en el sitio, evalúen los daños y ejecuten soluciones de canalización y vialidad que devuelvan la tranquilidad al sector.
Fotos/Juan Goitía