Más de 250 viviendas del sector Guarapiche II, en el municipio Maturín, se encuentran afectadas por graves fallas en el suministro eléctrico de 110 y 220 voltios. Los vecinos denunciaron que padecen estas irregularidades desde hace más de cuatro años, una situación que se ha agudizado en los últimos meses y mantiene a la comunidad en extrema vulnerabilidad.
Según los testimonios, el servicio de 220 voltios está inoperativo desde hace cinco meses, impidiendo el uso de aires acondicionados para mitigar las altas temperaturas de la zona. Asimismo, los cortes diarios superan las cinco horas y provocan la caída de la fase de 110 voltios, dejando a las familias a oscuras por jornadas que exceden las 24 horas continuas.
«Tenemos niños con discapacidad y adultos mayores que sufren enormemente. Cuando cortan la luz no puedo preparar los alimentos licuados que requiere mi hija, quien estuvo a punto de convulsionar por no tener su comida a tiempo. Además, hay ancianos hipertensos sufriendo por el calor extremo. Es una situación terrible e insostenible», expresó Disneibys Luna, vecina del sector.





La raíz del problema
La raíz del problema radica en la severa sobrecarga y deficiencia de los equipos de transformación. Los vecinos señalan que múltiples viviendas dependen de un solo banco de transformadores que colapsa con frecuencia. Aunque la comunidad ha intentado canalizar soluciones técnicas con la empresa estatal Corpoelec, denuncian la falta de respuestas definitivas e insumos fundamentales para restablecer el servicio de forma idónea.
«Llevamos más de cinco meses introduciendo reclamos. En Corpoelec nos dicen que el transformador está, pero que faltan materiales tan básicos como las grapas. Ayer tuvimos que retener un camión de la empresa para que nos prestaran atención. No es posible que pretendan que la comunidad asuma costos de hasta 5.000 dólares por un transformador cuando es una responsabilidad institucional. Estamos cansados de promesas y remiendos de cables que se vuelven a dañar a las dos horas», aseveró Delvis Farías, afectado.





La situación eléctrica también impacta directamente en la economía familiar y en la salud de la población más vulnerable. Las continuas interrupciones de energía provocan la descomposición acelerada de los alimentos que las familias logran adquirir para su sustento quincenal o mensual, sumado a las emergencias médicas recurrentes provocadas por el sofocante calor.
«Esto es horrible, estar sin luz y sin aire con estas temperaturas tan fuertes. La comida se nos daña en la nevera; el pescado y la carne que uno compra para quince días se pierde por completo. Por aquí hay personas muy ancianas e indefensas; hace poco tuvieron que sacar de emergencia a una vecina de la tercera edad descompensada por el calor. Le pedimos a las autoridades que nos den una solución real», puntualizó Gladys de Jaimes, habitante de la zona.
Según Corpoelec no cuenta con materiales
En este sentido, los afectados señalaron que tras ir varias veces hasta las instalaciones de la Corporación Eléctrica Nacional ubicada en la avenida Raúl Leoni del municipio, se les indicó presuntamente que la empresa no contaba todo el material para solucionar el problema, por ello, la comunidad debía comprar grapas, cables y hasta un transformador entre otros.



Ante este escenario, la comunidad de Guarapiche II reitera su llamado urgente a la Gobernación del estado Monagas, a la Alcaldía de Maturín y a los directivos de Corpoelec para que ejecuten un proyecto integral de reemplazo e instalación de nuevos transformadores que garantice un suministro eléctrico estable y digno para las familias perjudicadas.
Fotos/Juan Goitía