En la cotidianidad de un centro asistencial, la fisioterapia suele asociarse al movimiento, a la rehabilitación muscular o a la recuperación tras una fractura. Sin embargo, para los licenciados Luis Maita y Geordanna Vallejo, la profesión adquirió una dimensión mucho más profunda cuando decidieron cruzar fronteras regionales para servir como voluntarios en los momentos de mayor incertidumbre.
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Integrantes del equipo de Fisiotrauma servicio de especialistas que funciona en el cuarto piso del Hospital Central Dr. Manuel Núñez Tovar (HUMNT) de Maturín, estos jóvenes profesionales, formados en la Universidad de las Ciencias de Salud, nativos de Caripe y con gran convicción; vivieron una experiencia que transformó su manera de ver la medicina y el trato humano.
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Ante la emergencia ocurrida en el estado La Guaira, Luis y Geordanna no dudaron en acudir al llamado del deber. “Sentimos que Dios nos había elegido”. Tras recorrer distintos puntos de atención, su vocación los condujo hasta las áreas de mayor complejidad del Hospital Dr. Miguel Pérez Carreño, específicamente a la Sala de Yeso y Trauma Shock.
Médicos traumatólogos
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Allí, bajo la dirección de los médicos traumatólogos, asumieron responsabilidades técnicas decisivas: inmovilización de pacientes, colocación y retiro de vendajes e intervenciones de primeros auxilios. Más allá de las destrezas clínicas aprendidas en medio de la contingencia, lo que marcó a estos especialistas fue la respuesta de las personas. “En los pasillos del hospital, los pacientes no solo buscaban alivio físico, sino el consuelo de una palabra de esperanza frente a pérdidas irreparables” expresan estos jóvenes con una voz cargada de emociones.
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“Una cosa es lo que se ve en una pantalla y otra muy distinta es vivirlo, sentirlo y palparlo de tú a tú. Esa fue nuestra verdadera prueba de fuego. Aprendimos que el conocimiento técnico es indispensable, pero aplicarlo con empatía y desde el corazón es lo que realmente hace la diferencia” reflexionó la fisioterapeuta Geordanna, tras recordar la gratitud de quienes, al escuchar su acento oriental, se conmovían al saber que venían desde el estado Monagas únicamente para ayudar. “No podían creer que viniéramos de tan lejos”
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Luis Maita, el otro joven de FisioTrauma, resaltó la importancia de la preparación integral del fisioterapeuta en el sistema de salud moderno: “No somos masajistas ni nos limitamos a un área específica; somos profesionales integrales. Ganarnos la confianza de los traumatólogos y, sobre todo, devolverle la tranquilidad a los pacientes que temían ser manipulados, fue la mayor satisfacción de esta labor” expresa, al recordar que fueron momentos difíciles pero nada por encima de la voluntad de Dios.
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“De vuelta a casa con un compromiso renovado” así lo sienten, luego de esta dura pero gratificante vivencia, ambos licenciados regresaron a Maturín con el alma fortalecida y un aprendizaje que hoy vuelcan a diario en el cuarto piso del Núñez Tovar como parte del equipo de Fisiotrauma, su servicio en el HUMNT no solo destaca por el rigor técnico en la atención traumatológica, sino por el enfoque humano con el que abordan a cada hombre, mujer o niño que llega en busca de recuperación.
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La travesía de Luis y Geordanna deja un mensaje claro para sus colegas y para las nuevas generaciones que se forman en el área de la salud: la excelencia profesional no consiste en competir con el otro, sino en superarse cada día, fortalecer el conocimiento y abrazar la fisioterapia con verdadero sentido de servicio y amor al prójimo.
Vía Nota de Prensa