Los constantes apagones paralizan la actividad comercial en el municipio Maturín. Cada falla eléctrica interrumpe de inmediato la señal de los puntos de venta y las plataformas de pago digital.
Como consecuencia, las transacciones diarias se detienen de forma abrupta, lo que deja a los establecimientos totalmente inoperativos durante horas.
«Cada vez que se corta la electricidad, quedamos a ciegas y sin sistema. La señal de los puntos de venta desaparece al instante, lo que nos impide procesar tarjetas y frena en seco las ventas del día», afirmó Gustavo Rojas, comerciante de la calle Azcue.






Esta falla tecnológica afecta directamente la atención al cliente y la relación con los consumidores en las tiendas. La imposibilidad de procesar los pagos genera tensión e incomodidad, lo que causa impaciencia en los compradores al no contar con alternativas inmediatas para pagar.
Carmen Mejías señaló que las fallas de conectividad son ajenas al control del personal, lo que genera confusión en los clientes y los lleva a abandonar sus compras en las cajas. Expresó que es frustrante ver cómo la mercancía se queda rezagada y el esfuerzo de atención se pierde por completo.
«Ante la persistencia de los frecuentes cortes eléctricos, el gremio de comerciantes está de manos atadas y espera que las autoridades competentes y las empresas de telecomunicaciones garanticen una solución estable.
Fotos/Juan Goitía