
Un trabajo de reparación inconcluso mantiene en alerta a las familias de la calle El Calvario, en la parroquia La Cruz de Maturín. Los vecinos denuncian la presencia de un enorme foso que bota miles de litros de agua potable desde hace más de un mes, tras el quiebre de la tubería matriz en el sector.
De acuerdo con el testimonio de los afectados, una cuadrilla de la hidrológica acudió a inspeccionar la falla y excavar el terreno, pero abandonaron la obra con la justificación de que no disponen de los repuestos para completar la sustitución del ducto.
La avería interrumpió el suministro de agua en decenas de viviendas del sector y zonas aledañas, en un área donde el servicio solía funcionar de forma regular.
Zulema Millán, residente del sector, denunció que las familias se ven obligadas a cargar tobos diariamente para cubrir sus requerimientos mínimos de limpieza y cocina.
Por su parte, Claudet Franco, vecina directamente impactada por la suspensión, indicó que ha tenido que recurrir al almacenamiento manual y al gasto recurrente en botellones de agua potable para subsistir, lo que ha golpeado el presupuesto familiar.
A la falta de agua se suma el riesgo del foso, que permanece expuesto y sin señalización. El deterioro de la capa asfáltica y la profundidad de la perforación incrementan el riesgo de hundimientos o colisiones nocturnas de vehículos, además de representar una amenaza directa para la seguridad de los niños de la zona.
Ante la falta de soluciones definitivas, los habitantes de la calle El Calvario exigen la intervención inmediata de las autoridades municipales y de Aguas de Monagas para reemplazar el tramo dañado, rellenar el socavón y restablecer el flujo continuo del servicio.
