A 60 días del doble terremoto que sacudió La Guaira el pasado 24 de junio, el dolor permanece entre las estructuras colapsadas y las calles de las zonas más afectadas. Para familiares y sobrevivientes, volver a estos lugares significa reencontrarse con recuerdos que todavía duelen, pero también rendir homenaje a quienes perdieron la vida y mantener la esperanza de encontrar a quienes aún no han sido localizados.
Las zonas de emergencia, que antes eran espacios de encuentro y convivencia, hoy permanecen marcadas por la destrucción. Edificios convertidos en escombros y espacios desolados forman parte del paisaje que enfrentan diariamente quienes regresan en busca de respuestas.
“Duele ver tanta destrucción, tanto dolor en la mirada de los que aún buscan a sus familiares en medio de polvo y escombros”, expresó Ariari Mendoza, quien perdió a su esposa y dos de sus hijos en el sector Caribe de Caraballeda.
Mendoza sostuvo que, pese a la magnitud de las pérdidas, los habitantes de La Guaira continúan adelante aferrados a la fe y a la fortaleza colectiva.
“Duele seguir la marcha, aunque nada sea igual. Pero como buenos guaireños, seguimos firmes, resilientes, con una fe inquebrantable en que Dios tiene el control de todo”, afirmó.

Una familia que aún espera
Entre quienes regresaron a las estructuras afectadas se encuentra Fieluz Perdomo, quien acudió junto a familiares y sobrinos a la Oppe26 para rendir homenaje a sus seres queridos, dos meses después de la tragedia.
Perdomo relató que su hermano y su esposa quedaron atrapados tras el colapso. El cuerpo de su hermano fue localizado, mientras que su cuñada aún no ha sido encontrada.
“Nos venimos hasta acá, por lo menos a encender una velita, a rezar, para honrarlos, pues, no solamente a los familiares nuestros, sino a todas las almas que están acá todavía”, manifestó.
Durante el homenaje, la familia también elevó oraciones por las personas que continúan desaparecidas y por quienes perdieron la vida en la tragedia.
“Todavía no lo creemos”
Otro de los testimonios corresponde a Livia Acosta, sobreviviente de la Oppe26 en Caraballeda, quien perdió a su esposo durante el colapso de la Torre B.
“Mi esposo murió aquí, tapiado en la Torre B, de aquí de la Oppe26. Esto fue horrible. Todavía no lo creemos”, expresó Acosta al recordar lo ocurrido.
A dos meses del terremoto, aseguró que la magnitud de la tragedia continúa siendo difícil de asimilar para quienes vivían en estas comunidades.
“Aquí perdimos muchas amistades, vecinos. Esto no se puede creer”, afirmó.
En medio de ese escenario, los guaireños aseguran que continuarán avanzando, sostenidos por la memoria de quienes partieron y por la esperanza de reconstruir sus vidas sin olvidar lo ocurrido.
Vía Últimas Noticias