Ante las constantes e intensas lluvias en el estado, las familias de Monagas se han visto obligadas a reforzar los techos y estructuras de sus viviendas. La situación empeora debido a que las precipitaciones suelen acompañarse de fuertes ráfagas de viento y tormentas eléctricas que desprenden láminas de zinc, derriban ramas y deterioran las placas de concreto.
Para los habitantes, el mantenimiento del hogar es un desafío permanente donde la prevención compite directamente con el presupuesto familiar. Quienes tienen techos de zinc intentan sustituir los amarres de alambre tradicionales por ganchos de mayor resistencia, aunque el alto costo de estos materiales limita sus opciones.





«La placa tiene filtraciones. Le he aplicado varios productos; lo último fue una mezcla de cemento con pega, pero solo dura unos días y el problema regresa. Todo depende de lo económico: con la situación actual del país, no cualquiera tiene para comprar los materiales ni para pagar la mano de obra», recalcó Jesús Milá de la Roca.
Por otro lado, quienes habitan en viviendas con techos de platabanda sufren filtraciones constantes. Para mitigarlas, recurren a soluciones improvisadas como mezclas de cemento o pinturas asfálticas, las cuales solo ofrecen un alivio temporal. A este deterioro material se suma el riesgo de los árboles de gran tamaño en los patios urbanos, lo que obliga a los propietarios a podar las ramas pesadas para prevenir daños mayores.
«Tuvimos que mandar a podar las ramas porque, al ser un árbol de aguacate, se vuelven muy pesadas y ya se han caído durante lluvias anteriores. Ahora estamos buscando presupuestos para impermeabilizar el techo, ya que las goteras han empezado a aumentar», explicó Daniel Marcano.



La inestabilidad de los precios y la falta de recursos económicos impiden que muchas familias realicen reparaciones estructurales definitivas. Esta situación las obliga a recurrir a parches temporales que ceden a los pocos meses ante el mal tiempo.
«Cada día el dólar aumenta más, lo que hace imposible que una persona de bajos recursos mantenga su terreno o repare su vivienda. Hay construcciones antiguas que hoy se están derrumbando porque sus dueños no tienen los medios económicos para restaurarlas», aseguró Augusto Valdés.
La combinación de fenómenos climáticos severos y el elevado costo de los materiales de construcción mantiene en situación de vulnerabilidad a numerosos hogares en Monagas. Como resultado, sus habitantes se ven obligados a elegir continuamente entre realizar reparaciones superficiales o priorizar otros gastos básicos del día a día.
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