El registro civil de Los Cortijos, ubicado en la parroquia Las Cocuizas de Maturín, se encuentra en total abandono. Vecinos de la zona denunciaron que las instalaciones sufren un grave deterioro debido a la falta de mantenimiento y presupuesto para su recuperación desde hace varios años.
«Este registro civil urge de ayuda inmediata debido a su avanzado estado de deterioro: los techos están levantados, llueve más adentro que afuera y los trabajadores deben colocar cubetas por todos lados, aunque el agua inevitablemente termina inundando el piso», denunciaron los vecinos.






Asimismo, señalan que el interior presenta un gran deterioro: los techos están llenos de agujeros, las paredes sufren filtraciones y el mobiliario de trabajo —mesones y sillas— se encuentra prácticamente destruido.






Una realidad similar se vive en el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) contiguo al registro. El centro asistencial sufre serias deficiencias estructurales y carece de los insumos básicos indispensables para garantizar una atención médica digna a los habitantes del sector.
«Lamentablemente, el CDI también sufre un grave deterioro; los techos se caen debido a las filtraciones y es poco lo que podemos hacer. Aunque entre los mismos compañeros nos hemos organizado para pintar la fachada, se requiere una intervención profunda por parte de las autoridades para resolver los problemas de fondo», expresó Yosica Moreira, vecina de la zona.


La comunidad exige la reactivación urgente del módulo policial que operaba junto al Registro Civil y al CDI. Los vecinos insisten en que la presencia permanente de seguridad es indispensable para proteger tanto al personal de ambas instituciones como a los ciudadanos que acuden diariamente a realizar trámites o a recibir atención médica.
«A diario acude mucha gente buscando auxilio o tratamiento, pero faltan insumos básicos y las áreas de rehabilitación necesitan acondicionamiento. Pedimos al gobernador y a la alcaldesa que nos den una mano, ya que este centro presta un servicio fundamental para toda la comunidad», señaló la vecina María Hernández.
Fotos/Arialex Brazón