La crisis en el suministro de agua en el sector Fundemos de Maturín, es mucho más compleja de lo que aparenta. Según denuncian sus habitantes, el servicio comenzó a registrar fallas graves en el 2012, a raíz del derrame petrolero en el río Guarapiche ocurrido a principios de ese año.
Desde entonces, la escasez crónica afecta a la mayor parte de la comunidad, obligando a los vecinos a depender diariamente de camiones cisterna privados o a trasladarse a zonas distantes para abastecerse.



«Antes contábamos con agua constantemente, pero tras el derrame petrolero empezamos a pasar hasta un mes sin el servicio. Desde esa gestión para acá, la situación cambió por completo», relató Jesús Hernández, uno de los residentes.
A pesar de los recientes trabajos de la empresa estatal Aguas de Monagas, los habitantes denuncian que la solución fue parcial, dejando desasistidas a las zonas más altas de la comunidad.


«Las obras ejecutadas no benefician a la totalidad de Fundemos, sino únicamente a una zona baja y a un edificio», explicó un residente del sector. El afectado denunció que el resto de la comunidad permanece sin servicio de agua potable, viéndose obligados a recurrir a camiones cisterna privados. En las zonas más altas, el suministro por tuberías se interrumpe hasta por dos o tres meses, forzando a los habitantes a pagar entre 10 y 12 dólares por un tanque de mil litros.
Según manifestaron los ciudadanos, el suministro de agua a través de cisternas públicas es casi inexistente en la comunidad y se limita a sectores específicos. Ante esta situación, reiteran su llamado a las autoridades para que restablezcan el servicio de forma continua y equitativa en beneficio de todas las familias de Fundemos.
Fotos/Juan Goitía