El comandante en jefe del Ejército de Irán, Amir Hatami, lanzó una dura advertencia este domingo 27 de septiembre: cualquier intento extranjero de frenar el desarrollo iraní o vulnerar sus derechos desatará graves consecuencias para el resto del mundo.
Durante un discurso ante sus tropas, el alto mando militar condicionó la estabilidad del comercio internacional al bienestar de su país y señaló directamente a la ruta marítima más importante para el tráfico de petróleo. «Si Irán no puede comerciar o vivir, nadie más podrá hacerlo. El estrecho de Ormuz representa nuestra dignidad y honor; por tanto, impediremos que los enemigos utilicen este gran cuello de botella logístico mientras los iraníes sufren carencias», sentenció Hatami.
El bloqueo en Ormuz: riesgos para Washington y sus aliados
Las declaraciones del comandante responden directamente a las políticas de bloqueo y presión impulsadas desde Washington. Esta estrategia de asfixia en el estrecho genera cada vez más dudas entre los especialistas, quienes consideran que las restricciones imponen un alto costo logístico y económico a los propios aliados de Estados Unidos.
Hatami profundizó en el control territorial frente a la injerencia externa. «Lo hemos dicho muchas veces: si la región enfrenta inseguridad, esa inestabilidad afectará a todos por igual. Resulta inaceptable que nosotros, dueños históricos de esta área, enfrentemos exclusión mientras extranjeros llegan para beneficiarse de nuestros recursos. Ellos jamás cumplirán ese sueño», aseguró.
En su intervención, el jefe militar también dirigió un mensaje a los países vecinos y les pidió analizar los verdaderos efectos de sus alianzas políticas. Como soldado, Hatami subrayó que colaborar con el Gobierno estadounidense genera inestabilidad y que los propios Estados locales tienen la responsabilidad exclusiva de garantizar la paz.
«La región solo alcanzará la seguridad cuando logremos la expulsión de Estados Unidos y del régimen sionista. Ese momento no está lejos y ocurrirá, si Dios quiere», concluyó.}
Vía Globovisión