La Asamblea General de las Naciones Unidas concluyó su 81.º período ordinario con una exigencia categórica de los países en desarrollo para consolidar un orden internacional multipolar, respetuoso de la soberanía y libre de medidas coercitivas o hegemonismos.
Durante la jornada de cierre de los debates de alto nivel, representantes de diversas delegaciones independientes denunciaron que los bloqueos económicos, el unilateralismo y las presiones políticas promovidas por las potencias occidentales erosionan la estabilidad global y la eficacia de la diplomacia.
Ante este escenario, las naciones participantes ratificaron la necesidad urgente de reestructurar el sistema multilateral para adaptarlo a un modelo equilibrado, donde la paz duradera y la cooperación inclusiva prevalezcan sobre los dictámenes del poder bélico y financiero.
Además, los países en desarrollo han exigido rescatar los principios fundacionales de la Carta de San Francisco, ratificando que el diálogo diplomático, la cooperación inclusiva y el respeto irrestricto a la soberanía constituyen las únicas vías legítimas para preservar la paz mundial. Asimismo, se expuso la crisis de eficacia que atraviesa el sistema de Naciones Unidas producto del desacato sistemático al derecho internacional por parte de los poderes hegemónicos.
Frente a la inasistencia o posturas ideologizadas de otros líderes regionales, la mayoría de los Estados soberanos reafirmó la utilidad de la Asamblea General para articular la resistencia popular, consolidar alianzas interregionales y promover esquemas de comercio justos.
Al concluir el período de sesiones, la voz unánime de los pueblos independientes ratificó que la estabilidad duradera surgirá tras la consolidación de un modelo multipolar basado en la igualdad de derechos entre las naciones.
Vía Últimas Noticias