El nivel del mar en las costas del sur de California registrará un incremento de 15 centímetros o más durante las próximas semanas, un fenómeno que se mantendrá durante varios meses. Este ascenso oceánico es impulsado por una masiva onda de energía térmica asociada a El Niño, la cual se desplaza a lo largo del Pacífico y eleva la superficie marina a su paso.
A este escenario se sumará el pico anual del ciclo de mareas en la región y el incremento en el oleaje provocado por las tormentas de otoño e invierno. Las aguas de la zona ya registran temperaturas anormalmente altas debido al cambio climático —un factor determinante, dado que el agua cálida se expande y ocupa mayor volumen que la fría—.
Especialistas advierten que la convergencia de estos eventos climáticos incrementa drásticamente el riesgo de erosión costera, inundaciones e intrusión salina. Según Mark Merrifield, director del Centro de Impactos y Adaptación al Cambio Climático del Instituto Scripps de Oceanografía, es «muy probable» que California registre los niveles del mar más altos de los que se tenga constancia.
Ondas Kelvin: el mecanismo térmico que empuja el océano hacia América
En condiciones meteorológicas habituales, los vientos alisios soplan de este a oeste en el Pacífico tropical, acumulando el agua cálida en las cercanías de Asia y generando un desnivel oceánico donde la superficie cerca de Indonesia llega a ser un metro más alta que en las costas de Ecuador.
Sin embargo, el debilitamiento de los vientos alisios por el fenómeno de El Niño altera este equilibrio. El agua templada acumulada en el Pacífico occidental se desplaza hacia el continente americano en forma de «ondas Kelvin»: extensas masa de agua en movimiento que impactan el océano hasta casi 200 metros de profundidad.
Al chocar contra la masa continental de Sudamérica, la energía se divide en dos pulsos guiados por la rotación terrestre a lo largo de las líneas costeras: uno hacia el sur y otro hacia el norte. Este último avanza por Centroamérica y México, con previsiones de arribar a las costas de San Diego a comienzos de octubre.
Dillon Amaya, docente del Departamento de Ciencias Marinas, Terrestres y Atmosféricas de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, señala que nuevas ráfagas de viento del oeste generadas por El Niño podrían desencadenar hasta cuatro pulsos adicionales, manteniendo el nivel del océano elevado hasta principios del próximo año.
Alteraciones en el ecosistema y riesgos para la fauna marina
El paso de esta corriente de agua cálida no solo representa una amenaza para las zonas pobladas en tierra, sino que también somete a los ecosistemas marinos a un intenso estrés térmico. La masa de agua templada bloquea el afloramiento de aguas profundas, frías y ricas en nutrientes, alterando la cadena alimentaria marina.
La reducción de zonas de alimentación obligará a especies como las ballenas a desplazarse más cerca de la franja costera en busca de sustento, incrementando el peligro de colisiones fatales con embarcaciones marítimas y casos de varamiento en las playas.
Con información de VTV