Tras la entrada en vigencia del nuevo ajuste del pasaje urbano el pasado 1 de octubre, los habitantes de Maturín manifestaron su preocupación por el fuerte impacto en el presupuesto familiar. Los usuarios señalaron que pueden gastar hasta 30 dólares quincenales solo en movilidad para asistir a sus empleos o centros de estudios.
Esta situación afecta especialmente a quienes residen en sectores periféricos y dependen de múltiples unidades diarias. Un ejemplo de esta realidad es Cristal García, habitante del sector El Silencio y trabajadora de la Zona Industrial, quien detalló que debe tomar varios transportes cada día para cumplir con su jornada.
«Gasto 500 bolívares desde El Silencio hasta el centro y 800 bolívares hacia la Zona Industrial, un costo que por las noches asciende a entre 800 y 1.200 bolívares. Usualmente me movilizo en carritos por puesto, ya que a las horas en las que salgo es difícil conseguir autobús», expresó García.
Según sus cálculos, destina unos 5,000 bolívares diarios y hasta 35,000 semanales solo en transporte. Este gasto impacta directamente sus ingresos al no percibir un sueldo indexado al dólar. Además, resalta que esta realidad afecta el presupuesto de muchas otras personas que, como ella, cobran sus salarios en bolívares.
A pesar de las discrepancias sobre el costo del pasaje, los usuarios reconocen la complejidad de la situación. «Entiendo que los transportistas tienen gastos en repuestos y combustible, pero esto también golpea mucho el bolsillo de los usuarios», concluyó.

Por su parte, Anais Bello, residente del sector Los Guaritos, comenta que trabaja en un comercio del centro comercial La Cascada. Para trasladarse, utiliza los carritos por puesto de la ruta 100 hasta la plaza Rómulo Gallegos, donde toma un autobús. En total, gasta alrededor de 1.500 bolívares diarios, lo que representa un desembolso semanal de 7.500 bolívares.
Por otro lado, Fabianna Mendoza calcula su gasto promedio entre 3.500 y 5.000 bolívares semanales para cumplir con sus jornadas laborales. Debido a que vive en la zona de Las Cocuizas y trabaja en un local del centro, solo necesita tomar una unidad de transporte; sin embargo, considera que los recientes ajustes en la tarifa oficial del pasaje han afectado significativamente su economía.
El sector estudiantil también afronta esta realidad. Esmeralda Pirela, estudiante universitaria y residente de Boquerón, debe utilizar cuatro autobuses al día para asistir a sus clases, lo que implica una inversión de entre 10 y 15 dólares semanales. «La mayoría no tenemos un sustento fijo, dependemos de nuestros padres y esto impacta de sobremanera; no nos alcanzaría para la comida», afirmó.
De igual forma, estudiantes como Micserlyss Meza reportan un gasto diario superior a los 1.200 bolívares. Meza explica que algunos días de la semana debe asistir a clases tanto en la mañana como en la tarde, y en ocasiones necesita dirigirse a las dos sedes de su universidad en una misma jornada, lo cual duplica de inmediato sus gastos en pasaje.
Incremento del pasaje urbano no da abasto en la estructura de costos de los transportistas
Por otra parte, los transportistas argumentan que la tarifa actual no compensa los altos costos del mantenimiento vehicular. El conductor Jesús Marcano expuso las dificultades financieras que enfrenta para mantener su unidad operativa: «Ayer nada más compramos el puente central y la cruceta; fueron 30 dólares por el puente y 20 por la cruceta. Esto no da para mantener un carro», puntualizó.






Fotos/ Juan Carlos Goitía