
Con una trayectoria que abarca cinco décadas entre los escenarios, la televisión y las aulas de formación, Milagros Simosa Aliendres se consolida como una de las figuras más polifacéticas y determinantes del acontecer cultural en el estado Monagas. Cantante, actriz, locutora y formadora de talentos, esta maturinesa de 56 años de edad, repasa una vida consagrada al arte, motivada por una fe inquebrantable y un compromiso continuo con las nuevas generaciones.
Los primeros pasos y el salto a la capital
El vínculo de Milagros con el canto comenzó tempranamente a los seis años, cuando sus interpretaciones empezaron a sonar en emisoras de radio locales de Maturín. Su disciplina y proyección la llevaron a los 16 años a trasladarse a Caracas para profesionalizar su carrera. En la capital alternó sus presentaciones musicales en diversos espacios del este de la ciudad con su formación actoral en la Escuela Nacional de Teatro.
Esta combinación de canto y actuación le abrió las puertas de la televisión nacional en la pantalla de Radio Caracas Televisión (RCTV). Allí participó en producciones dramáticas de gran sintonía como Pura Sangre y Amores de Fin de Siglo. En esta última destacó con el personaje de “La Tora”, compartiendo escenas cercanas con la actriz Ruddy Rodríguez e integrando el canto dentro de la trama. Paralelamente, en el ámbito musical, tuvo la oportunidad de desempeñarse como telonera de artistas internacionales y nacionales de la talla de Raphael, Franco De Vita, Divana y Pastor López.
Semillero de talentos: La Fundación Nace una Estrella Monagas
Tras consolidar su experiencia en la capital, construir su hogar y convertirse en madre, Milagros regresó a Monagas con la determinación de volcar lo aprendido en beneficio de su comunidad. De esa inquietud nació la Fundación Nace una Estrella Monagas, iniciativa que a lo largo de siete temporadas en formato de reality show capacitó a más de 2.000 jóvenes en técnica vocal, presencia escénica e interpretación.
La fundación se transformó en una cantera fundamental para el circuito artístico regional; gran parte de los artistas que hoy hacen vida en los escenarios locales formaron parte de aquellas promociones.
Nuevos retos: Telenovela regional y Microteatro
Lejos de pausar su labor creativa, Simosa asume en la actualidad la escritura, producción y dirección general de El Precio del Dinero, una producción dramática inédita en la entidad. La telenovela —emitida con entregas los días lunes, miércoles, viernes y un capítulo especial los domingos— representa un precedente en la producción audiovisual de la región.
El proyecto reúne a talentos emergentes junto a figuras experimentadas de la actuación como Luis Enrique Cañas, actor de amplia trayectoria en el cine, la radio y la televisión venezolana. El equipo técnico y creativo de la producción está integrado por los jóvenes realizadores Jorge Mendoza, Angelo González y José Jiménez “Copete”.
A la par de este proyecto televisivo, impulsa en la ciudad la cuarta temporada de Microteatro, una propuesta enfocada en piezas cortas y comedia para el público local, entre sus obras se encuentra ‘Todo por la herencia’.
La fe como columna vertebral
Para Milagros, el sustento de su trayectoria artística y personal reside en sus convicciones espirituales. Reconoce a Dios como su “mejor manager” y atribuye a esa relación de fe la inspiración para concebir sus guiones, historias y proyectos creativos. El respaldo de su entorno familiar, de sus hijas y de su equipo de trabajo completa el marco en el que desarrolla su actividad.
A pesar de las duras pruebas de la vida, incluida la dolorosa e irreparable pérdida de una de sus hijas, Milagros Simosa mantiene intacta su devoción y su inquebrantable fe en Dios, encontrando en la espiritualidad el motor para renovarse y seguir creando. Esta calidad humana, sumada a su generosidad artística, la ha convertido en una figura profundamente querida dentro del gremio; quienes comparten set, tablas o aulas con ella coinciden en verla no solo como una maestra e inspiración profesional, sino como una verdadera madre y guía protectora para todo el equipo que la acompaña. Con esa luz propia y un legado que sigue creciendo, Milagros continúa reafirmándose como un pilar fundamental del arte y un orgullo para la tierra monaguense.