Más de 100 sonrisas, abrazos y, sobre todo, historias de profunda valentía llenaron de vida un emotivo encuentro en el parque La Guaricha, de Maturín. Este jueves 15 de octubre, decenas de mujeres sobrevivientes del cáncer de mama se reunieron para celebrar la vida en una jornada recreativa especialmente dedicada a ellas, las «Damas Rosa», en el marco del mes de la sensibilización sobre esta enfermedad.
La actividad estuvo liderada por Sully Rondón, presidenta del Instituto Estadal de la Mujer y la Familia (Iemfa), quien resaltó el valor de regalarles un día de atención integral, dinámicas y obsequios.
«Cada una de esas cicatrices cuenta una historia diferente. Son mujeres valientes, mujeres resilientes, que han vencido el cáncer de mama o que están en la lucha», expresó Rondón conmovida, celebrando la oportunidad de propiciar este espacio de reencuentro.
Testimonios que inspiran prevención
El evento se convirtió en un escenario lleno de luz para compartir experiencias y recordarles a todos los monaguenses la importancia vital de cuidarse a tiempo.
Lenny Rodríguez, diagnosticada en el 2014, compartió su poderoso testimonio tras superar un carcinoma mamario.
«Le doy gracias a Dios y a la vida por darme la oportunidad de servir de agente multiplicador. A todas esas mujeres que están pasando por este proceso les digo que ese duelo se supera. ¡El cabello se va y regresa, tengamos fuerza y fe en Dios para seguir adelante!», afirmó, haciendo eco de la necesidad de los chequeos a tiempo.
Por su parte, la Dra. Irene Alves, cirujana general y mastóloga, acompañó el festejo y aplaudió el homenaje a estas 100 guerreras. La especialista aprovechó el espacio para recordar las claves de la salud mamaria: autoexamen frecuente, mamografías a partir de los 35 años y la consulta médica oportuna.
«El mensaje a las mujeres es a cuidarse, que está en sus manos la prevención y el compromiso con su salud», enfatizó.
La jornada cerró con un mensaje unificado de fe y esperanza, demostrando que con un diagnóstico temprano, prevención y el acompañamiento médico y psicológico correcto, cualquier batalla se puede ganar.





Fotos | Juan Carlos Goitía