En un movimiento estratégico para fortalecer la autonomía de seguridad en el continente, Alemania y Noruega formalizaron este sábado el «Acuerdo Hansa».
Este pacto de defensa integral busca consolidar la cooperación bilateral en áreas críticas, con especial énfasis en la vigilancia del Ártico y el Atlántico Norte, regiones hoy consideradas vitales para la estabilidad de la OTAN.
La firma se llevó a cabo en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, por los ministros de Defensa Boris Pistorius (Alemania) y Tore O. Sandvik (Noruega). El acto contó con el respaldo de sus respectivos jefes de Gobierno, el canciller alemán Friedrich Merz y el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre, quienes mantuvieron una reunión bilateral para coordinar posiciones.
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Los 5 pilares estratégicos de la cooperación
El Gobierno noruego detalló que el acuerdo establece un marco de acción en cinco ejes fundamentales:
- Dominio espacial: Vigilancia y comunicaciones satelitales avanzadas.
- Seguridad marítima: Operaciones conjuntas en el Atlántico Norte y el Mar del Norte.
- Guerra terrestre: Uso de fuerzas combinadas y tácticas de defensa integradas.
- Refuerzo rápido: Protocolos de despliegue inmediato en situaciones de crisis.
- Industria de defensa: Desarrollo tecnológico y producción armamentística compartida.
«Es más importante que nunca que los países europeos trabajen estrechamente. Alemania es uno de nuestros aliados más importantes y un socio clave en la Unión Europea», subrayó el ministro Sandvik durante la ceremonia.
Poder submarino y misiles de nueva generación
Un punto neurálgico del Acuerdo Hansa es la estandarización de equipos. El Parlamento noruego (Stortinget) aprobó recientemente la compra de dos submarinos adicionales, lo que permitirá que ambas naciones operen flotas idénticas de seis unidades cada una.
Según los expertos, estas naves son piezas fundamentales para que la OTAN mantenga el control en el Ártico. Asimismo, ambos países colaboran en el desarrollo del 3SM, un misil marítimo de largo alcance de nueva generación que promete redefinir las capacidades de disuasión en el mar.
Hacia una Europa que asuma su propia seguridad
Este acuerdo responde a la creciente presión internacional para que Europa asuma una mayor cuota de responsabilidad en el reparto de cargas de la OTAN. Con la modernización de la Armada alemana en marcha y la experiencia noruega en climas extremos, el eje Berlín-Oslo se posiciona como el nuevo guardián del flanco norte europeo.
Con información de Nueva Prensa Digital