Mientras el MetLife Stadium afina los últimos preparativos para el choque decisivo por el título mundial, una particularidad estadística cobra fuerza en los círculos deportivos internacionales. Ni Argentina ni España requirieron de la definición por penales en ninguna de las fases eliminatorias que superaron para inscribir sus nombres en la gran final.
Este recorrido inmaculado demuestra la contundencia de ambos finalistas, pero también evoca un recuerdo lleno de optimismo para el entorno español. La última ocasión en que dos selecciones finalistas llegaron al partido definitivo sin afrontar los disparos desde el punto penal ocurrió en la edición de Sudáfrica 2010. Aquel año, la historia sonrió al combinado ibérico, que conquistó su primera estrella tras batir a Países Bajos en la prórroga. Para la afición española, esta coincidencia numérica funciona como un augurio favorable en su búsqueda por alcanzar la gloria eterna.
Solidez en el tiempo reglamentario
El hecho de que tanto la Albiceleste como la Roja evitaran la siempre impredecible «lotería» de los penales subraya la solidez de sus propuestas futbolísticas. Ambos planteles demostraron la capacidad necesaria para resolver sus compromisos dentro de los 90 minutos reglamentarios o en el tiempo extra, exhibiendo una estabilidad mental y física que hoy los consolida como los dos mejores equipos del planeta.
Con el escenario listo en Nueva Jersey, el planeta fútbol aguarda para descubrir si la coincidencia estadística de 2010 impulsará una gesta similar para el cuadro europeo o si, por el contrario, la Argentina de Lionel Messi romperá el paralelismo histórico para retener la corona en una final que promete paralizar el mundo.
Vía El Meridiano