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El tejido de una tradición: El arte del moriche resiste en Punceres

Los artesanos de esta localidad comentan que, actualmente, solo quedan activos cuatro puestos

En el corazón del estado Monagas, las cestas de moriche no son solo recipientes; son piezas de patrimonio cultural que narran la historia del municipio Punceres. Tejidas a mano con fibra de moriche y bordoncillo, estas artesanías representan la identidad de una región que se niega a dejar morir su oficio más emblemático.

Luis Ojeda es uno de los guardianes de esta técnica. Con más de 50 años dedicados al tejido, ha visto la evolución de un negocio que antes bullía de actividad. «En varias ocasiones he representado a Monagas y a mi comunidad en ferias nacionales. Hace años, la demanda era tal que cada 15 días venía un camión desde el estado Sucre a retirar pedidos», recuerda con nostalgia.

Sin embargo, el panorama ha cambiado. De aquel auge cestero que involucraba a gran parte de la zona, hoy la resistencia es menor.

«Actualmente solo quedamos cuatro puestos activos», lamenta Ojeda.

A pesar de la reducción, el valor simbólico se mantiene intacto y sus piezas siguen viajando por toda Venezuela gracias a encargos de clientes fieles que reconocen la calidad del trabajo puncereño.

De la montaña al hogar

La labor artesanal en Punceres es un esfuerzo compartido. Carmen Ojeda, con 35 años de experiencia en el tejido de cestas, cortinas y lámparas, explica que la crisis económica los obligó a transformar su forma de trabajar.

«Anteriormente comprábamos el material, pero debido al alto costo, ahora nos toca buscarlo nosotros mismos», relata Carmen. La materia prima nace en los morichales y montañas de la misma población, hasta donde se traslada su esposo para recolectar las fibras.

Esta autogestión ha permitido que los precios se mantengan competitivos, oscilando entre los 3 y 30 dólares, dependiendo del tamaño y la complejidad de la pieza.

Esperanza en el turismo

Aunque el negocio experimentó una caída progresiva, temporadas recientes han dado un respiro a los artesanos. Durante la pasada Semana Santa, el sector reportó un repunte significativo en las ventas.

«Los viajeros aprovecharon para llevarse recuerdos y arreglos», comenta Carmen, destacando que las «cestas navideñas» siguen siendo uno de los productos más buscados.

Para los artesanos de Punceres, cada pieza vendida es más que un sustento económico; es la garantía de que su cultura seguirá presente en los hogares venezolanos, recordándoles que el moriche es el hilo que une su pasado con el presente.

Fotos/ Arialex Brazón

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