El regreso de AC/DC a Argentina tras 17 años de espera se materializó esta noche en el Estadio River Plate con una contundencia a la altura de su leyenda. En la primera de sus tres fechas agotadas, el “Power Up Tour” aterrizó en Buenos Aires reafirmando la intensidad única del público latino ante una banda que volvió a escena con la autoridad intacta.
De la mano de DF Entertainment, la jornada comenzó con potencia del opening local, Eruca Sativa, y luego con The Pretty Reckless, liderados por Taylor Momsen, quienes prepararon el terreno para lo que sería una celebración masiva del rock. Apenas se apagaron las luces, la certeza fue compartida por todo el estadio: AC/DC subió al escenario y 70.000 personas los recibieron con una ovación ensordecedora, sus clásicos cuernitos de color rojo y una marea de gente que vestía con orgullo el logo de la banda.
Europa, Norteamérica y Australia
Con una gira que ya había recorrido estadios en Europa, Norteamérica y Australia, AC/DC llegó a Buenos Aires en el marco de una etapa 2026 que amplía un tour ya histórico por más de 20 escenarios por todo el continente americano. Con Angus Young y Brian Johnson al frente —acompañados por Stevie Young, Chris Chaney y Matt Laug—, la banda entregó un show de más de dos horas centrado en sus grandes éxitos y el material de su disco Power Up (2020).
El recorrido comenzó con “If You Want Blood (You’ve Got It)” y avanzó sin pausas, integrando clásicos como “Back in Black” y “Thunderstruck” con una lógica propia que privilegió la potencia constante. La puesta en escena alcanzó picos de alto impacto visual con llamaradas de pirotecnia durante “Highway to Hell” y el despliegue escénico de Angus Young, quien extendió el solo de “Let There Be Rock” hasta el límite antes de los bises. Uno de los momentos más icónicos de la noche ocurrió cuando un Brian Johnson visiblemente conectado con la energía del estadio exclamó: “This is rock ‘n roll! This is Buenos Aires’ rock n’ roll, and I love it!”.
Vía Globovisión