El presidente de la Asociación de Productores Integrales de Monagas (Asoprimo), José Adrián, informó que el precio del ganado que sale de las fincas con destino al matadero se ha mantenido estable, oscilando entre los 2.15 y 2.25 dólares por kilo.
Adrián señaló que, si bien se perciben variaciones en los supermercados, esto responde a la ley de oferta y demanda, así como a la fluctuación cambiaria.
«No es que la carne haya aumentado de valor por sí sola; lo que ocurrió hace meses fue el alza del dólar, y los usuarios, al comprar un kilo de carne de primera, percibieron ese impacto en sus bolsillos», explicó.




Impacto del verano en la producción
Asimismo, indicó que históricamente el precio del ganado suele subir dos semanas después de Semana Santa. Este incremento coincide con el punto más crítico del verano, periodo en el que el ganado tiende a perder peso debido a la escasez de recursos.
«En esa época es muy difícil mantener al ganado gordo porque no hay abundancia de agua ni de pasto. Esto obliga a los productores a realizar gastos adicionales para garantizar la alimentación de los animales, a diferencia de lo que ocurre durante el invierno», detalló el gremialista.
Por otra parte, resaltó que la situación del combustible sigue siendo un obstáculo. Muchos ganaderos han tenido que recurrir a estrategias logísticas propias para poder movilizar sus insumos y animales.
«Estamos sobreviviendo gracias a quienes tienen camiones propios. Vamos a una estación de servicio, surtimos 100 litros, llevamos 80 a la finca para las máquinas y volvemos al día siguiente para repetir el proceso. El que no tiene transporte propio la tiene muy difícil», denunció Adrián.
Por su parte, afirmó que la situación en los puntos de control vial, es un poco complicado para los ganaderos.
«En las alcabalas es un dilema constante; los efectivos de seguridad suelen pedir ‘colaboraciones’ excesivas para permitir el paso, lo que suma más presión y costos a nuestra labor diaria».
Fotos/Juan Goitía