El sector agropecuario en Monagas atraviesa una de las etapas más fuertes del año debido a la intensa sequía, fenómeno que no solo agota los pastizales, sino que dispara los costos operativos de las fincas al obligar a los productores a buscar alternativas alimenticias costosas para el ganado. Así lo indicaron el presidente José Antonio Adrián y el vicepresidente Robih Jaouhari, de la Asociación de Productores Integrales de la entidad (Asoprimo).
Además, destacaron que la falta de forraje natural reduce la oferta de alimento, lo que impacta directamente en la rentabilidad de las unidades de producción.
“Económicamente nos afecta el tema de la sequía porque, cuando hay menos pasto, los requerimientos de los animales uno tiene que suplirlos con otras cosas, llámese pacas, harina, alimento concentrado o silo; cualquier otra cosa que supla al animal”, explicó Adrián.

Incendios provocados y problemas con el combustible
A esta situación climática se suma el peligro constante de las quemas de potreros y líneas de cercado, provocadas muchas veces por la caza furtiva de especies silvestres, lo que genera pérdidas materiales incalculables para los hacendados. El costo de reponer alambres y estantillos de madera tras un incendio representa un golpe financiero adicional en un contexto de escasa liquidez.
“La forma más fácil es quemar para cazar y el problema es grave porque, cuando el fuego ya es grande, es difícil apagarlo. Entonces se llama a los bomberos y no acuden; nos dejan solos y ahí es cuando perdemos nosotros, los ganaderos”.
En este sentido, la situación del combustible se ha convertido en el principal obstáculo para realizar labores preventivas contra incendios, como la creación de guardarrayas con pases de rastra. Los productores denuncian que el acceso al diésel es complicado y se les vende a precio internacional, lo que encarece cada maniobra mecánica en el campo.
“El diésel nos lo han ofrecido, pero no hay cumplimiento; te echan 50 litros a precio internacional (0,50 $) en un camión y tienes que ir a la finca, dejar 30 litros y volver a hacer la cola para poder abastecer un tractor que consume mucho más”, denunció el productor.


El sector también cuestiona la priorización del transporte público sobre la producción de alimentos en el despacho de combustible subsidiado. Según los trabajadores del campo, mientras otros sectores acceden a tarifas preferenciales, los productores deben lidiar con el mercado negro o procesos burocráticos que tildan de «estratégicos» para insumos básicos como el gasoil.
“Pareciera que es más importante el transporte público que la gente que está produciendo la comida; bajo estos términos, nos venden el combustible más caro y con limitaciones que no tienen sentido para quien trabaja la tierra”, concluyó el afectado.
Posible aumento de la carne
Por otra parte, el representante de Asoprimo agregó que ante esta sequía existe la posibilidad de un incremento en el precio de la carne, pues asegura que el costo suele subir después de Semana Santa por ser el pico del verano.
Sin embargo, actualmente el mercado se rige por la competencia con otras proteínas. El bajo precio del pollo y el limitado poder adquisitivo del venezolano han frenado la escalada de precios en los cortes de res en estas últimas semanas.
“Producir carne en el verano cuesta más caro que en el invierno por la falta de pasto, pero ahorita más bien ha bajado la carne por el pollo; al bajar el pollo de precio, la gente prefiere comprarlo por una cuestión de lógica y bolsillo”, detalló el vicepresidente Jaouhari.
Asimismo, destacó que la cría de ganado vacuno requiere una inversión de tiempo y recursos mucho mayor que la de otras especies, como el pollo o el cerdo, que tienen ciclos de salida al mercado mucho más cortos. Mientras un ave está lista en 45 días, un animal de ceba puede tardar hasta un año en alcanzar el peso ideal para el sacrificio.
Fotos/Juan Goitía