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Bad Bunny conquista Japón: Cientos de nipones cantan «Yonaguni» en japonés

En los últimos meses, el Conejo Malo ha alcanzado la cima de los charts asiáticos, como Apple Music China o Spotify Corea

Lo que sucedió este sábado en el velódromo Tipstar Dome de Chiba, Japón, no fue un concierto más; fue una validación cultural. Ante una mezcla de fans latinoamericanos y nipones, Bad Bunny demostró que su música no entiende de fronteras.

El espectáculo en la ciudad japonesa arrancó con EoO y Me Porto Bonito, elevando la temperatura de una ciudad que, aunque reservada, no dejó de saltar ni un segundo y que, con este show, consolida su popularidad en el Lejano Oriente.

Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando empezaron los acordes de ‘Yonaguni’:

«Cuando escribí esta canción, me imaginé aquí», confesó el artista.

El silencio se apoderó del lugar cuando Benito soltó el micrófono para escuchar a cientos de japoneses cantar a la perfección el cierre de la canción en japonés. Fue el puente definitivo entre el Caribe y Asia Oriental, región en la que Benito Antonio ha alcanzado una notable popularidad.

En los últimos meses, el Conejo Malo ha alcanzado la cima de los charts asiáticos, como Apple Music China o Spotify Corea, un logro que pocos artistas latinoamericanos han conseguido a lo largo de sus carreras.

Bad Bunny no solo llevó reguetón. En un despliegue de versatilidad, cambió su chaleco por un esmoquin de gala con brillantes para rendir homenaje a la capital japonesa.

Pero la verdadera sorpresa llegó con una versión inédita de ‘Mía‘, reinterpretada con percusión en vivo (timbales y bongós) que convirtió el recinto en una auténtica pista de salsa. «Tokio baila sin miedo», sentenció el puertorriqueño.

«Son ustedes los que me trajeron a Japón, algo que nunca imaginé. Estar aquí, al otro lado del mundo, y escucharlos cantar en mi idioma es el regalo más grande de mi carrera».

Un cierre con mensaje: “Vivan el momento”

Para el final, el artista eligió Debí Tirar Más Fotos, el tema principal de su álbum ganador del Grammy. Antes de despedirse, lanzó una petición inusual en estos tiempos: «Dejen los móviles y disfruten».

«Dejen los móviles y disfruten, porque como dice la canción, mientras uno esté vivo, uno tiene que amar lo más que pueda. No miren la pantalla, mírenme a los ojos, que este momento es solo nuestro».

Con las luces apagadas y una conexión total con su audiencia, el Conejo Malo cerró una noche que marca un antes y un después en su carrera internacional.

Vía Globovisión

Noelis Idrogo

Periodista en La Prensa de Monagas

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