El aceite de oliva virgen extra (AOVE) es uno de los alimentos más valorados del mundo gracias a su excepcional perfil nutricional. Considerado un pilar fundamental de la salud, sus propiedades van mucho más allá de ser un simple aderezo para ensaladas.
En los últimos años, el hábito de consumir una cucharada de aceite de oliva en ayunas todas las mañanas ha ganado enorme popularidad respaldado por nutricionistas y profesionales de la salud. Tomar este alimento con el estómago vacío permite que sus compuestos activos se absorban de manera más directa e interactúen de forma inmediata con el tracto digestivo.
Uno de los efectos más inmediatos de tomar una cucharada de aceite de oliva en ayunas es su acción sobre el sistema digestivo, dado que actúa como un lubricante natural en la mucosa intestinal, al ablandar las heces y facilitar el tránsito.
De igual forma, el aceite de oliva virgen extra es extremadamente rico en ácido oleico (un ácido graso monoinsaturado) y polifenoles. Consumirlo diariamente ayuda a elevar los niveles de colesterol «bueno» (HDL) mientras contribuye a reducir el colesterol «malo» (LDL) y los triglicéridos.
Vía VTV