En la calle 28A, adyacente a la avenida Cruz Peraza de Maturín, comerciantes y vecinos del sector Alberto Ravell denunciaron un bote de aguas blancas que persiste desde hace más de tres años. Esta fuga del vital líquido dificulta el tránsito y preocupa a la comunidad por los riesgos viales y sanitarios que genera.
Aunque las autoridades locales acudieron previamente al sitio, los afectados señalan que los trabajos no solucionaron el problema de fondo, por lo que el agua sigue corriendo por la vía pública.






«Tenemos años con esa tubería rota ahí. La última vez que vinieron hicieron el trabajo, pero lo hicieron mal. Necesitamos la reparación porque transitan muchos niños de la escuela para acá y mayormente tienen que caminar por la carretera. Es peligroso porque es una avenida», mencionó Rony Blanco, vecino del sector.
A pesar de que los habitantes confirman que el suministro de agua llega con normalidad a las viviendas de la zona alta gracias a empalmes previos en la tubería principal, lamentan el desperdicio continuo de miles de litros de agua potable. Por ello, reiteran el llamado a las instituciones competentes para que ejecuten los trabajos de asfaltado y reparación técnica de manera definitiva.
Fotos/Juan Goitía