Hasta hoy, la narrativa científica sobre el Alzheimer se centraba en la resistencia: ralentizar el avance de la enfermedad o prevenirla. Sin embargo, un equipo de la Case Western Reserve University ha logrado un hito histórico al revertir por completo los síntomas del Alzheimer y recuperar la función cerebral en modelos animales.
A diferencia de los tratamientos tradicionales que buscan eliminar las «placas de basura» (proteínas acumuladas) en las neuronas, esta investigación se enfoca en reparar el metabolismo energético celular.
El combustible de la reparación
La clave del descubrimiento reside en la molécula NAD+, esencial para que las células generen energía y activen sus mecanismos de defensa. En pacientes con Alzheimer, los niveles de esta molécula son mínimos, dejando a las neuronas vulnerables.
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Utilizando un fármaco experimental denominado P7C3-A20, los científicos lograron:
- Frenar la proteína Tau: Redujeron la activación de este agente dañino, minimizando el impacto en las neuronas.
- Recuperar la memoria: Los ratones del estudio no solo recuperaron recuerdos perdidos, sino que recobraron la capacidad de aprender nuevas tareas.
- Normalizar biomarcadores: El tratamiento estabilizó los niveles de la proteína p-tau217 en la sangre, el mismo marcador utilizado actualmente para diagnosticar la enfermedad en humanos.
Del laboratorio a la clínica
Aunque los resultados son calificados de «revolucionarios», la comunidad científica mantiene la cautela. El estudio se encuentra en fase preclínica, lo que significa que aún no ha sido probado en personas. Históricamente, el índice de fracaso en neurología al pasar de ratones a humanos es elevado debido a la complejidad del cerebro humano.
Sin embargo, hay un factor que invita al optimismo: los investigadores identificaron 46 proteínas específicas que se alteran por igual en ratones y humanos con Alzheimer. Al observar que el fármaco normalizó estas proteínas en los roedores, crece la posibilidad de que el mecanismo sea extrapolable a nuestra especie.
El camino por delante
La llegada de este tratamiento a las farmacias podría tardar años o incluso décadas. El siguiente paso será iniciar ensayos clínicos para verificar si la recuperación total observada en animales se traduce en, al menos, una mejora parcial significativa en humanos, sin efectos secundarios adversos.
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