
Para los orientales la Virgen del Valle ocupa un lugar importante no solo en sus vidas y familias, sino que también en sus negocios; la ubican como signo de fe en los locales comerciales, donde ella centra la mirada de sus trabajadores y de cada uno de los clientes que reciben su bendición.
En la ciudad de Maturín, en los establecimientos se puede observar a la Virgen Bonita.
La presencia de la misma, que va desde una estampita hasta una imagen que supera el metro de altura, lleva consigo una historia donde María estuvo presente para conseguir un favor que marcó por completo a quienes la exhiben con amor.
Gilberto Mata, dueño del restaurant «La Mariquita», refiere que como todo margariteño la Virgen del Valle, seguido de Dios, son el todo en sus vidas.
En su local reposa una imagen réplica tallada en madera proveniente del estado Sucre, con autorización de la Iglesia en la Isla, «mi mamá y hermano se vieron muy graves y al pedirle a María se recuperaron y los tenemos entre nosotros».





