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Cómo tratar el dolor de espalda sin abusar de los antiinflamatorios

Para abordar estas molestias de forma adecuada, la farmacéutica Noemí Insua, especialista en ortopedia, aconseja analizar el origen y la intensidad del dolor antes de consumir cualquier fármaco

La molestia en la espalda representa una de las afecciones físicas más comunes en la sociedad actual. Con el ritmo de vida moderno, caracterizado por largas jornadas de trabajo sedentario y una baja actividad física constante, un porcentaje elevado de la población sufre molestias en la columna vertebral en algún momento de su vida.

Ante la aparición de estos malestares, es habitual que las personas recurran de forma inmediata al botiquín doméstico sin consultar previamente con un especialista sanitario. Sin embargo, no todos los tipos de incomodidad requieren el mismo abordaje ni todos los fármacos actúan de la misma manera en el organismo.

La automedicación sin orientación puede resultar ineficaz para aliviar los síntomas e incluso provocar efectos perjudiciales en la salud. Por ello, comprender cómo actuar frente a las molestias iniciales resulta clave para lograr una recuperación segura.

Tratamientos adecuados y prevención del dolor

Para abordar estas molestias de forma adecuada, la farmacéutica Noemí Insua, especialista en ortopedia, aconseja analizar el origen y la intensidad del dolor antes de consumir cualquier fármaco.

En casos leves o puntuales, se suelen emplear analgésicos o antiinflamatorios de venta libre, siempre considerando las condiciones del paciente. La experta advierte de que abusar de dosis elevadas, como el ibuprofeno de 600 miligramos, no acelera el alivio y puede dañar el estómago.

Como alternativa sin fármacos orales, existen los parches térmicos, las cremas locales o el uso de calor seco para relajar las contracturas musculares. Asimismo, Insua señala que el reposo absoluto no es recomendable en la mayoría de los casos. Lo ideal es mantener un movimiento suave y acorde a las posibilidades de la persona para evitar que la musculatura se debilite.

En el caso de las lumbalgias crónicas, la especialista destaca el papel beneficioso de las vitaminas del grupo B, específicamente las vitaminas B1, B6 y B12. Aunque no funcionan como un analgésico de efecto inmediato para calmar una molestia puntual, estas vitaminas ejercen una labor protectora sobre el sistema nervioso, fortalecen la zona lumbar y ayudan a mejorar la salud de la espalda a largo plazo.

Fuente: 2001online.com

Noelis Idrogo

Periodista en La Prensa de Monagas

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